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Policías municipales de Bilbao ven «preocupante» la nueva ordenanza sobre el botellón
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Creen «sorprendente» que los agentes deban decidir cuándo se trata o no de esta actividad
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Arantzazu Durán Bilbao
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Para el Sindicato Vasco de Policía (SVP), las causas por las que se da el botellón «no han sido analizadas». La Policía Municipal de Bilbao será la encargada de interpretar cuándo se trata de esta actividad y cuándo no a la hora de atajar un problema «que somos conscientes de que existe y que tenemos que darle respuesta». «La problemática viene dada por unas causas que no están analizadas; nosotros pondremos un parche para tapar los síntomas, sin mirar las causas, y así las enfermedades no se curan».
Ignacio Garrido es portavoz del SVP -sindicato mayoritario entre los agentes- y asegura que el colectivo al que pertenece ve «cosas preocupantes» en la nueva normativa que muy pronto se aprobará en el Pleno del Ayuntamiento de la Villa, después de que esta semana haya salido adelante en el Consejo de Gobierno.
Aseguran que hay una serie de cosas que les parecen «sorprendentes», y una de las que más les preocupa es la interpretación "in situ" que cada agente tendrá que hacer para determinar si la actividad que se está llevando a cabo en la calle es botellón o no.
El borrador de la ordenanza explicaba que la aglomeración de veinte personas se consideraría botellón, sin embargo, se ha modificado y «ahora se dice "una cantidad significativa"».
«¿Qué es esto? Está bien dejar las puertas abiertas para que no haya una interpretación que pueda excluir circunstancias que no podemos prever a la hora de redactar la norma, pero ¿quién tiene que interpretar esto?, ¿los agentes?, y ¿cómo?», se pregunta Garrido.
Para ellos, también resulta «sorprendente» el hecho de que se considere la posibilidad de que no exista botellón en el caso de que las bebidas sean adquiridas en un local comercial. También denuncian la falta de apoyatura en el fondo de la ordenanza. «La fundamentación legal está bien pero nosotros no vemos el fondo», comenta.
Así, insiste en que el desarrollo de la normativa «es correcto» y en él se pueden apoyar «para proscribir actividades que causan molestias, pero la concreción práctica a este caso no la vemos, quizás falta fundamentar la ordenanza». Por esto cree que tendrán problemas a la hora de aplicar esta normativa porque deberán adaptarla a las situaciones que vayan surgiendo. Opina que se encontrarán con «problemas de infraestructura» y que no van a disponer de «directrices claras y concisas». |
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