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Un momento de la exhibición realizada ayer en Portugalete. J. García |
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Siete herrialdes unidos por danzas
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Cerca de 460 pequeños dantzaris de toda euskal herriaparticiparon en el txikien dantzaldia de portugalete El Txikien Dantzaldia de Portugalete organizado por los locales Berriztasuna celebró ayer su undécima edición con la participación de ocho grupos detoda Euskal Herria y la atenta mirada de cientos de portugalujos.
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Olalla Alonso Portugalete
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Alrededor de 460 niños de entre 5 y 16 años demostraron ayer en la celebración de la undécima edición del Txikien Dantzaldia de Portugalete que la cantera de dantzaris goza de una excelente salud en todos los herrialdes. Así lo confirman los propios organizadores, el grupo de danza Berriztasuna que cuenta con 35 txikis entre sus filas.
Tras el madrugón y el viaje en autobús, los "peques" demostraron que en la danza la disciplina vale tanto como el talento, logrando desarrollar el programa previsto pese a la algarabía numérica y para el regocijo de los cientos de portugalujos que les acompañaron.
Los pequeños dantzaris de todos los herrialdes desfilaron y actuaron en diversos barrios por la mañana, para ser posteriormente recibidos en el Ayuntamiento. Ya por la tarde, un alarde conjunto en el parque Doctor Areilza puso el broche de oro a la espectacular concentración.
Si bien el tiempo acompañó a los espectadores, las elevadas temperaturas hicieron mella en los resignados dantzaris, quienes lucían con orgullo sus trajes típicos, pero eso sí, a cada cual más caluroso. No en vano, en el desfile competían con humor sobre quién estaba padeciendo más sofocos. Desde la organización, apostaban por las navarras. «Llevan además del pololo y la falda, una sobrefalda más», argumentaban. Izaskun, Eider y Jone, del grupo Etorkizuna de Altsasu, avalaron la teoría. «Qué envidia nos dan las vizcainas, van mucho más ligeras que nosotras», exclamaron.
Los chicos de Eraiki Dantza Taldea de Irun portaban el pañuelo cruzado con un anillo en el pecho, prenda característica del traje de Lizartza, mientras que sus acompañantes féminas optaron por el traje de petachos, enaguas y leotardos incluidos, de Loiola. Sin embargo, todos coincidieron en que la experiencia bien merece una frente perlada de sudor. |
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