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Los dulces del convento triplican las ventas en su tercera edición. Javi García |
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"Los dulces del convento" triplican las ventas de productos artesanos respecto al año pasado
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Hoy finaliza la feria de repostería y artesanía en el Museo de Arte Sacro de Bilbao en la que se ofrecen mercancías de 32 conventos del Estado
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Rosa Martín Bilbao
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ES Todo un éxito el que ha obtenido la feria "Los dulces del convento: mercado de repostería y artesanía en los monasterios de clausura" que acoge por tercer año el claustro del Museo de Arte Sacro de Bilbao. Los productos más típicos que se fabrican con recetas tradicionales en un total de 32 conventos de clausura del Estado (nueve más que el año pasado) comenzaron a venderse el pasado viernes.
«Encantados» por la buena marcha de esta joven iniciativa, los organizadores confesaban que ayer a mediodía habían triplicado las ventas con respecto al año anterior. Hasta tal punto fue así que en algunos de los puestos se había agotado la mercancía: pastas y dulces en general, queso, vino y artesanía.
Los trabajadores del museo que atienden al público confesaban que estaban «desbordados». Prueba de ello es que, mientras el primer día de la iniciativa (el viernes) del año pasado 700 personas visitaron el centro, en esta edición la misma jornada ha alcanzado los 2.500 asistentes.
Los responsables se mostraban orgullosos del auge de la idea pionera en el estado que en 2005 acogió a 10.000 visitantes durante el fin de semana.
«No podemos reponer los artículos que vienen de Úbeda (Jaén), pero sí los que vienen de Cantabria y Soria», lamentaba Raquel, vendedora. En cuestión de hora y media las tortas de bizcocho se agotaron en la primera jornada, al igual que el hornazo o los mojicones de yogur (una especie de magdalena gigante). Sin embargo, los productos artesanos y la música «tienen menos salida que la alimentación».
Los centros religiosos que se encuentran más cercanos a la Villa están dándose prisa para reponer las existencias. Es la consecuencia de haber conseguido un público fiel que, según confesaba ayer Hugo, miembro de la organización, "viene con la lista hecha de lo que nos quiere pedir".
Precios ajustados
De hecho, hace ya dos meses que el teléfono suena en el museo preguntando por la fecha en la que se celebra «lo de las monjas». Hoy, como suele ocurrir el último día de la feria, las tartas son el producto más vendido.
Uno de los alicientes para los compradores es el precio, que, según Raquel, «está bastante ajustado, lo único que hemos hecho ha sido redondear y con ese pico que redondea sufragamos los gastos del porte» desde los monasterios a Bilbao. Un transportista «de confianza» y los mismos trabajadores se encargan de traer las mercancías.
La agradable estancia del patio invita a los asistentes a abrir la caja de pastas y la botella de vino dulce. «Sólo nos falta el cafecito o los refrescos», apuntaban dos señoras, algo que no descartan para el año próximo. |
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