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Aitor Totorika posa en el Deportivo de Bilbao en la última función organizada por Eusko Basque, que cede el testigo de la pala. Javi García |
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«Cogí la pala en 2ª B y la dejo en Primera»
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Aitor Totorika El promotor durangués presidió ayer por última vez un festival de pala gestionado por Eusko Basque tras once años programando
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César Ortuzar Bilbao
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Aitor totorika ha gravitado sobre la pala once años «más de media vida» y piensa que «ya es hora de parar y dejar paso». Ayer se despidió del Deportivo en la final de un torneo, el Ocho y Medio, proyectado desde su innovadora mente. «No me puedo ir de una mejor manera», confiesa el promotor durangués que contabiliza en «unos tres mil» los partidos de los que ha sido testigo.
¿Por qué cede el testigo Aitor Totorika?
Principalmente porque quiero más tiempo para los míos, para la familia. Desde que debuté como puntista con quince años he estado mucho más tiempo fuera de casa que en casa. Ya estaba cansado. Quiero pasar más tiempo con mi mujer, mi madre y mi hijo. Eso sí, tengo claro que no hubiera dejado la pala si tras de mí no hubiese visto un proyecto serio como el que encabeza Fernando Gutiérrez.
¿Qué balance hace de sus once años gestionando la pala profesional?
Ha dado para mucho. Para cosas buenas y para malas. Han sido once años muy intensos, con alegrías y tristezas. Creo que cometí el error de no ser más políticamente correcto y eso me generó problemas con las instituciones, pero para bien o para mal digo lo que pienso. De todas maneras cuando pedía las cosas no lo hacía para mí, sino para la pala. Duermo a gusto. Tengo la conciencia tranquila.
¿Le ha quedado alguna espina clavada?
Muchas porque se podían haber hecho más cosas,pero al final el dinero te limita. Esto no es como el fútbol, es más complicado. De hecho creo que hemos vivido por encima de la realidad económica de la pala. Para hacer eso hemos trabajado de lo lindo. Se habla mucho del Aitor empresario, pero aquí me ha tocado hacer de todo. Desde vender entradas hasta hacer de portero.
Vamos, que el Deportivo ha sido su segunda casa.
Prácticamente. Sin duda ha sido el frontón donde más tiempo he pasado. Pienso que mi presencia en el Deportivo generó confianza en la gente.
Llegó a la pala en un momento muy delicado y sin demasiados conocimientos. ¿Qué recuerda de aquellos días?
Yo era un empresario de cesta y decidí meterme en la pala. La verdad es que no sabíamos muy bien ni lo que era una pala. Je, je. Fue arriesgado. Además entramos con la huelga de pelotaris, que es lo peor que puede haber. El Deportivo llevaba más de año y medio sin ofrecer una función. Con mucho trabajo hemos conseguido dejar la pala mucho mejor de cuando la cogimos. Es como coger un equipo en 2ªB y dejarlo en Primera.
Llega la hora de la despedida. ¿Qué se le pasa por la cabeza?
Quiero agradecer los mensajes de apoyo que he recibido. La gente me quería más de lo que yo pensaba y eso me ha llegado al corazón, porque yo creía que estaba más solo que la una. Que la gente no valoraba el esfuerzo realizado. Si hubiera notado ese cariño no hubiese dejado la pala.
¿Qué palistas le han marcado en esta aventura?
Muchos. Guardo un gran recuerdo de Juan Pablo, un profesional increíble. De Insausti recuerdo que era un artista, al que más cariño le cogí fue a Iriondo. Gaubeka ha sido el mejor de los últimos años y Torre debería seguir mil años en esto. El futuro es Fusto.
¿Y el de la especialidad?
Creo que no desaparecerá. Esto es un patrimonio de esta tierra y tenemos que cuidarlo. |
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