Con una ofrenda floral del Ayuntamiento, la localidad navarra de Zangoza inició los actos con los que conmemoró ayer el tercer aniversario de la muerte de los policías nacionales Julián Embid Luna y Bonifacio Martín Hernández, en lo que es el último atentado mortal de ETA hasta la declaración del alto el fuego permanente del pasado 22 de marzo.
Aquel 30 de mayo de 2003, sobre las 12,25 horas, una bomba-lapa con unos dos o tres kilos de "tetadine" explotaba en los bajos de un Citroen CX perteneciente al Cuerpo Nacional de Policía, en el que viajaban tres agentes: Julián Embid Luna, de 53 años, natural de Sabiñán (Zaragoza); Bonifacio Martín Hernández, de 56 años, nacido en Sanchorreja (Avila), y Ramón Rodríguez Fernández, de 44 años y natural de Granada, que resultó herido.
Los tres agentes formaban parte de un equipo de renovación del DNI que había acudido a Zangoza para facilitar este trámite a los vecinos y se marchaban ya de la localidad navarra tras haber atendido el servicio en la casa de cultura del pueblo. La explosión costó la vida a Julián Embid y Bonifacio Martín. |