EL MENSAJE más novedoso sobre pacificación lo ofreció ayer Rajoy. No por lo que dijo, sino por lo que dejó de decir. Zapatero ya había anunciado su intención de no dar al alto el fuego y a las futuras conversaciones con ETA un papel central en su intervención en el debate de ayer. Será la próxima semana cuando, previsiblemente, el presidente español comunique a los partidos de forma ya oficial el arranque del diálogo con la organización armada y, para saciar las apetencias de información sobre esta materia, la víspera del debate había realizado las declaraciones que le sirvieron para abrir todos los informativos y portadas de los periódicos: hablará con ETA de su disolución y del futuro de sus miembros.
La novedad, por tanto, la constituyó ayer el hecho de que Rajoy ofreciera a Zapatero una tregua en lo que es el buque insignia de la estrategia de desgaste del PP sobre el Gobierno socialista: la política antiterrorista. Esta actitud indicaría que un sector de los "populares", encabezado por Rajoy, no tiene tan claro que el acoso y derribo del incipiente proceso de paz sea la postura más inteligente que puedan adoptar. Esto puede acarrearle no pocos quebraderos de cabeza al presidente del PP, tanto desde los medios de comunicación más beligerantes de la derecha, como desde los líderes más recalcitrantes de su partido. Sin embargo, Rajoy apostó ayer por la tregua. Habrá que ver si su apuesta es permanente. |