LA FRASE es ya un típico tópico. «Siempre pensáis en lo mismo» o «no tenéis otra cosa en la cabeza». La frase lleva, generalmente, voz femenina y es de género opuesto al de su destinatario. Es decir, por los siglos de los siglos, la mujer ha pensado, o quizás el hombre la ha hecho pensar, que este último siempre, o casi siempre, piensa en esa palabra de cuatro letras que, junto con la ambición, dicen que mueve el mundo. Mal, por cierto. Pues bien, resulta que hombres, mujeres y la misma frase han estado siglos equivocados. Las mujeres piensan en sexo mucho más, media hora diaria más, que los hombres. Nada menos.
Al menos, ése es el resultado de un estudio sobre los distintos temas en los que piensan los hombres y las mujeres realizado a través de internet por la web lastminute.com. Lo que no aclara el estudio es si esa media hora de diferencia es sólo de pensamiento, si se amplía a la obra, es decir, al acto; o se debe principalmente a la omisión del mismo, vulgo abstinencia, desde que se popularizó el videoclip del amor a Laura.
En cualquier caso, según la encuesta, las mujeres dedican 180 minutos al día, tres horas enteritas, a pensar en el sexo frente a los 150 minutos, apenas dos horas y media, de los hombres, cifras que o bien incluyen las horas de sueño o demuestran que pensamos una barbaridad, mucho más de lo que practicamos. Digo.
Sin embargo y pese al minutaje del pensamiento sexual, no es ni mucho menos el tema más recurrente de los pensamientos humanos. El estudio, realizado entre cuatro mil usuarios del portal de ofertas de viaje y ocio, demuestra que el trabajo y el dinero siguen siendo los dos temas que más preocupan y en los que más piensan tanto hombres como mujeres, con lo que aquello del salud, dinero y amor queda en evidencia en dos terceras partes: el dinero sigue ahí, siendo dinero, mientras el amor se convierte en sexo y la salud en trabajo, todo lo cual, si se piensa fríamente no parece andar descaminado.
Esto pasa, además tanto entre los hombres como entre las mujeres, demostrando que en cuestión de pensamiento se roza la igualdad ya que en ambos sexos el trabajo se encuentra a la cabeza de la clasificación. Ellos dedican 590 minutos diarios a este tema; ellas, 460. Es decir, los hombres pensamos en el trabajo, con lo que eso desgasta, casi diez horas diarias por lo que la jornada laboral, que hasta hace poco era de ocho horas y ahora no sabe nadie de cuántas, se alarga aún más en nuestro cerebro: entre las horas que hombres y mujeres trabajamos, las que antes de trabajar pensamos en cómo hacerlo, o en cómo no hacerlo, y las que después de trabajar pasamos maldiciendo el trabajo; pasamos media vida, y parte de la otra, pegados al trabajo.
Y es que la globalización tiene estas cosas, capaces de igualar, en todo menos en el sueldo a hombres y mujeres. Si será así que en temas casi tan tópicos como el del sexo, por ejemplo, el de cuidados personales, los santos varones sólo invierten diez minutos menos que las mujeres... y gastan más tiempo que en hacer deporte.
Eso sí, hay aspectos que ni siquiera en esta encuesta cambian y en los que la diferencia entre sexos se pronuncia mucho, como en el caso de ir de compras. En eso sí hay una diferencia abismal, 10 minutos ellos frente a los 110 minutos de las mujeres. Por cierto y por si quedaban dudas, si se suman los minutos de la encuesta, las mujeres piensan más. |