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Que treinta años no es nada
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Iñaki González
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El tango hablaba de veinte pero, diez arriba o abajo, tampoco van a ninguna parte. Luego lo explico. Hoy la vía judicial es método de obstrucción por excelencia allí donde no se cuenta con mayorías políticas. Cuando el entramado legal es un lastre para la consecución de un bien objetivamente superior la política debe superponerse al marco y adaptarlo. No se ha hecho aún con la Ley de Partidos y por ahí hay un resquicio para llenar de palos la rueda del proceso y a los ciclistas de moratones. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco admite la querella del Foro de Ermua contra el lehendakari por reunirse con Batasuna. El argumento es de echarse a temblar porque, si hablar en público con Batasuna puede ser desobediencia, la propia dinámica de un proceso político de normalización estaría en el punto de mira de cualquier perdigonero. Los adláteres más cercanos al PP, y en este Foro hay muchos que se dijeron un día socialistas, rompen el principio del bien superior. Y aquí llegamos a los treinta años atrás. Muerto el dictador, el marco legal era el impedimento básico para alcanzar la democracia. Ésta, considerada por una mayoría bien superior a la legalidad vigente, fue amparada y alimentada, no sin cierta tutela cuyo precio fue la imposibilidad del resarcimiento de muchos miles de víctimas de la represión. Hoy, las víctimas del terrorismo tienen igual derecho al resarcimiento de su dolor. Y la paz es un valor suficientemente superior a la legalidad. No nos hagan elegir entre el merecido reconocimiento de las víctimas y el bien superior de la paz. Tiene que haber caminos intermedios que posibiliten ambos. Si no se trillan, podríamos acabar recordando que ya una vez se optó por el bien superior. |
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