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El polaco Smolarek, la máxima referencia de su selección, intenta superar a los defensas de Ecuador Espinoza y De la Cruz. Afp |
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Una victoria para soñar
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Ecuador sorprende a una pobre Polonia y opta a llegar a octavos
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Pako Ruiz
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Primera sorpresa. El Mundial de Alemania ha tardado muy poco en acabar con la ley de la lógica. En la primera jornada. Ecuador, la que estaba señalada como convidado de piedra en el grupo A, se encargó ayer de romper los pronósticos y subió su cotización en la lucha por alcanzar los octavos de final, después de superar a una Polonia que decepcionó y que ofreció una pobre imagen.
Un Mundial es especial. Es el mejor escaparate para todas las selecciones. Pero, sobre todo, para las menos acostumbradas a las grandes citas. Ecuador es una de ellas. En Alemania completa la segunda aparición mundialista de su historia. Curiosamente, de forma consecutiva, cuatro años después de su estreno en Corea y Japón. Allí no pasó de la primera ronda. Ayer se quitó complejos. Ambos sabían que el primer partido marca mucho. Y más cuando compiten en un grupo asequible, donde sólo la selección alemana, la anfitriona, partía como la clara favorita para pasar a segunda ronda. La victoria, por tanto, conllevaba un valor incalculable. La derrota, por el contrario, iba a dejar al afectado en la cuerda floja.
El fútbol suele premiar al que más apuesta por vencer. La tricolor se apuntó a ese principio. A la fe en el triunfo. No le importaba que enfrente tuviera a una selección con más historia. Que salía como favorita en las quinielas. Que jugaba muy cerca de casa y con el apoyo de más de dos tercios de las gradas. Pero la historia se escribe en el césped. Los dirigidos por el colombiano Luis Fernández Suárez evidenciaron esta máxima. Querer es poder. Un deseo que lucieron desde el inicio. Cuando cogieron el mando en el centro del campo ante una Polonia aturdida, sin patrón y que sólo se fiaba a la inspiración de Smolarek, el jugador del Borussia Dortmund y máximo referente de su equipo.
La sociedad Tenorio-Delgado
Ecuador y Polonia representan dos estilos bien diferentes. La primera es fiel a la esencia suramericana. O sea, hace alarde de la habilidad y del continuo toque de balón. La segunda se asocia al fútbol directo, donde el poderío físico tiene su especial relevancia. Se impuso la seña de identidad de la tricolor. Sin excesiva brillantez, pero sí con los recursos necesarios. Buena lectura del juego y notables estiletes ofensivos, en las personas de Carlos Tenorio, un jugador que milita en el Al Saad de Qatar, y Agustín Delgado, el ídolo de su país y máximo artillero de su selección en la fase de clasificación, con un total de cinco dianas.
Los dos explotaron su sociedad en el primer gol. Saque de banda botado por De la Cruz, toque de cabeza hacia atrás de Delgado y Carlos Tenorio que finiquita la acción ensayada. Una jugada de laboratorio que rompió a los de Pawel Janas, empeñados en la mediocridad y con el freno de mano echado en su juego. El encuentro estaba en el terreno de Ecuador. Y no dejó escapar el triunfo, que se aseguró cuando Delgado firmó el segundo tanto tras un servicio de Iván Kaviedes. Polonia sólo apareció al final, con dos tiros al palo de Jelen y Brozek. Pero era demasiado tarde para evitar su desastre. |
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