NI SIQUIERA el precio del petróleo, esa variable ascendente que lo condiciona todo, ha conseguido romper la hucha. El crudo sube, con lo cual, lo tenemos más crudo cada vez; el euribor sube, con lo que las hipotecas se convierten en una condena a trabajos forzados; la compra sube la leche, que también sube, , sin embargo ahorramos. Más aún, incluso perteneciendo a la casta de los "mileuristas", también conocida como la casta de los intocables, porque nadie les toca el sueldo ni el trabajo, también ahorramos. Al menos, eso dicen las Cajas de Ahorro, quizás porque les interesa decirlo, en su último informe sobre la coyuntura económica del segundo trimestre del año: el 67% de las familias vascas ha preservado parte de sus ingresos durante el último año.
El informe, claro, no aclara el nivel de esfuerzo de las familias para lograr preservar parte de sus ingresos, que es casi como preservar la especie ya que hoy, sin un mínimo de dinero, el hombre es como si no existiera. Cosas de la sociedad de consumo, que ha logrado convencerse a sí misma de que se puede consumir más ganando menos. E incluso ahorrar. Ahí están los datos.
Por ejemplo, entre las familias con ingresos de hasta seiscientos euros mensuales, que deben ser familias monoparentales y sin posibilidad de acogerse a las ayudas del gobierno para el primer hijo porque no lo tienen, el 34% afirma que consigue ahorrar, lo que debería ser suficiente para doctorarles en la ciencia de Galbraith, Keynes y compañía, renombrados e históricos economistas ellos. Pues bien, ese porcentaje llega al 49%, es decir, la mitad, en el caso de las familias cuyos ingresos logran alcanzar los 1.200 euros y hasta el 67% entre los privilegiados que llegan a los mil ochocientos machacantes. A partir de ahí ahorra el 87% de las familias, lo que es más normal... siempre que el informe utilice las cifras de los ingresos netos, no brutos, lo que no queda muy claro.
En cualquier caso y pese a todo, ahorramos. Más en Araba y en Gipuzkoa, que son un puntito más ahorradores, que en Bizkaia, quizás por aquello de ser de Bilbao. Y ahorramos, sobre todo, sin saber muy bien para qué. Veamos: el 42% de las familias vascas ahorran para imprevistos, es decir, sin un objetivo claro pero con objeto previsor, lo que se acentúa al conocer que el segundo motivo de ahorro, 19 de cada cien familias, es el de asegurar la jubilación.
Precisamente ahora que nadie sabe si va a jubilarse. Lo de la vivienda, pese al euribor, el mibor y la hipoteca a interés variable que las propias cajas se negaban a hacer a interés fijo durante algunos años, sólo es el tercer motivo de ahorro, dos puntos por encima de las vacaciones. Es decir, el informe no debe considerar el pago de la hipoteca una forma de ahorro, se diría que con muy buen criterio.
Sin embargo, entre tanto número hay un dato que no engaña, al menos hasta donde uno puede fiarse de encuestas y estadísticas.
El ahorro para la compra de un coche en el segundo trimestre de 2006 sólo se da en una de cada cien familias, una menos que el año pasado y dos menos que en 2004. Eso, según la economía popular, que al final sabe más que Galbraith, Keynes y compañía, como ya se ha aclarado antes, sólo puede significar dos cosas:
Una, que los coches que circulan por nuestras carreteras son en un altísimo porcentaje nuevos.
Y dos, que la economía no va como dicen que va, ya que uno de los parámetros lógicos de la bonanza económica de las familias es la compra de "haigas".
Y es que ahorrar, lo que se dice ahorrar, también tiene truco. Según el informe, el ahorro medio mensual no pasa de 150 euros en el 45% de los casos, con lo que es preciso ahorrar muchos meses sin imprevistos para llegar a comprar un coche a plazos. ¿Será que gastamos mucho? Va a ser que no: el 65% de los hogares que no ahorran afirman que es porque ganan poco. |