Los Mossos buscan a una mujer francesa, un hombre lituano y otro del este de Europa, que tenían alquilada la finca de Sant Juliá de Ramis donde el sábado se encontraron tres cadáveres calcinados, según fuentes cercanas al caso, que no descartan que el crimen se deba a un ajuste de cuentas entre bandas del Este de Europa. Los forenses realizaron ayer la autopsia a los tres cadáveres.
Los inquilinos de la finca, que ahora se han convertido en los principales sospechosos del triple crimen, la habían alquilado a un vecino de Sant Juliá el pasado 1 de junio, y la mujer llevaba consigo a un bebé de pocos meses y a un niño de unos seis o siete años, según los investigadores.
Aunque se desconoce el móvil del crimen, la hipótesis que toma más fuerza es que se trate de un ajuste de cuentas entre bandas del este de Europa que acabó con la muerte de los tres hombres, uno de ellos árabe, posiblemente a tiros. |