El futuro siempre es incierto y el cambio climático que experimenta el planeta no aporta ninguna garantía. Por eso, una bóveda excavada en el interior de una montaña rocosa situada en las islas Svalbard (Noruega), cerca del Polo Norte, albergará unos tres millones de muestras de semillas de todo el mundo para «asegurar la supervivencia de estos cultivos alimentarios» ante posibles catástrofes naturales.
Así lo indicó el autor principal del estudio de viabilidad de la "bóveda del fin del mundo" y secretario ejecutivo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, Cary Fowler, quien estuvo esta semana de visita en Madrid.
Fowler explicó que esta instalación, que cuenta con una financiación inicial de tres millones de dólares del Gobierno no-ruego, forma parte de una estrategia mundial para proteger el suministro alimentario del planeta, ya que alberga semillas «críticas» de todas las partes del mundo, «desde el trópico hasta las latitudes más altas».
La bóveda de semillas, ubicada a unos cincuenta metros de profundidad, permitirá restablecer los cultivos que perezcan en el futuro como consecuencia de fenómenos naturales como el cambio climático, y otros «desastres como terremotos, tsunamis o huracanes», señaló el padre del proyecto.
«La idea es que las semillas preservadas sólo se pongan en circulación en caso de que todas las otras fuentes de semillas hayan sido destruidas o agotadas», señaló Fowler.
Las muestras, que se conservarán en cajas negras y congeladas a una temperatura ambiente de entre 10 y 20 grados bajo cero, permanecerán en el interior de la bóveda en un «perfecto estado» durante al menos centenares de años.
Según Fowler, la supervivencia de estas muestras está asegurada «aunque falle la electricidad», ya que el permafrost ártico, es decir, las capas que en esa zona de la tierra están permanentemente heladas, actúan como un «refrigerante natural».
Asimismo, la remota ubicación de la bóveda, que estará lista en el mes de septiembre de 2007, hace de ese lugar «el más seguro del mundo», con un cercado en el perímetro y una fuerte puerta de seguridad que será vigilada por las autoridades europeas.
No obstante, para el mantenimiento de la instalación durante los próximos años, representantes del Fondo, una organización internacional sin ánimo de lucro, confían en obtener ayudas de diversos países del mundo.
De momento, esta iniciativa cuenta con el apoyo de cinco países nórdicos, y «se espera que unos 160 países de todo el mundo lo hagan próximamente».
Según el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, la supervivencia de algunas variedades de cultivos únicas en el mundo está amenazada, y su situación es «desesperada», especialmente a causa del avance del cambio climático. |