No era San Prudencio, aunque pudiera parecerlo. El escenario era el mismo en el que los arabarras rinden tributo a su patrón cada 28 de abril, y el caracol que simboliza esa celebración se convirtió en el acompañamiento perfecto para el lema del Araba Euskaraz, "Barruan daramagu". La fiesta del euskera en el herrialde alavés atrajo a más de 60.000 euskaltzales hasta las campas de Armentia en una jornada lúdica y reflexiva en la que el buen tiempo desbordó las previsiones más optimistas.
La marea humana que convirtió Armentia en una nueva fiesta en favor de la lengua vasca tardó en desperezarse. Algo que resulta lógico suponer si se tiene en cuenta que la jornada dominical también se mostró perezosa en lo meteorológico, amenazando cumplir con el calificativo de "meón" que hace referencia al santo que honra la basílica. Quien más quien menos no sabía con qué atuendos hacer frente a la jornada festiva, pero finalmente el sol impuso su esperada presencia y Armentia albergó a un buen número de euskaltzales que demostraron con su presencia que, también en Araba, el euskera se lleva muy dentro.
Los que fueron más madrugadores en su periplo hacia las campas que circundan Armentia fueron las diferentes autoridades que acudieron a la cita. Con Juan José Ibarretxe encabezando una representación compuesta por los consejeros Tontxu Campos, Joseba Azkarraga, Gonzalo Sáenz de Samaniego y Miren Azkarate, la jornada arrancó con un aurresku de honor y el correspondiente acto de bienvenida a los presentes. Fue entonces cuando, antes de que los alumnos de la primera promoción de Armentia Ikastola cortaran la cinta, Campos subrayó la necesidad de «ganar la calle, la familia, el ocio y la empresa para el euskera». Ése fue un deseo inmerso en el terreno para la reflexión, que se hermanó con el deseo de disfrute por parte de los euskaltzales.
Ese salto a la vida diaria, anhelado por el lehendakari en su alocución, se ve reflejado por una evolución que se torna imparable en el territorio alavés. Según comentó el consejero de Educación, el 42% de los alumnos alaveses de Educación Infantil, el 35% de los de Primaria y el 33% de los de Secundaria están matriculados en modelo D. Esos datos reflejan, en opinión de Campos, «la apuesta de esta sociedad a favor del euskera» durante el último lustro.
Con unos números tan esperanzadores encima de la mesa, ayer también era el momento de disfrutar. El Araba Euskaraz retornaba a Armentia con el objetivo de «tapar agujeros» en una ikastola que está a punto de cumplir quince años de existencia y que se ha convertido en un referente al albergar a 600 alumnos. La respuesta por parte de los euskaltzales, llegados desde todos los puntos del país, no pudo ser mejor. El camino que va desde Mendizorrotza hasta las campas de Armentia se convirtió en un hervidero de familias que se acercaron hasta Gasteiz a disfrutar de una jornada propicia para el disfrute en las cuatro zonas en las que estaba dividido el circuito. El innegable atractivo del recorrido, ubicado en el anillo verde de Gasteiz, hizo que más gente se animara a participar en la fiesta del euskera.
Del homenaje a la fiesta
Los trikitilaris, txistularis y gaiteros de la Academia de Folklore de Gasteiz acompañaron a las autoridades en el tránsito por los cinco kilómetros del circuito, previos a otro de los momentos más emotivos y reflexivos de la intensa jornada vivida ayer. La sede de Suisaco Elkartea acogió el acto de homenaje al trabajo del etnógrafo José Antonio González y de la profesora Esther Aramendi. El primero, a sus 65 años, vio recompensada su labor de investigación con el reconocimiento de los presentes, mientras que la segunda, con casi un cuarto de siglo de enseñanza a sus espaldas, recordó su larga trayectoria en las aulas. Fue un momento especialmente intenso en una fiesta consolidada en su vigesimosexta edición.
Después del acto de homenaje, retornó el tiempo para la fiesta. Las cuatro zonas en las que estaba dividido el recorrido se convirtieron en un hervidero de gente a lo largo de toda la jornada. El circuito, con espacios dedicadas tanto a los más jóvenes como a las familias a lo largo de sus cinco kilómetros, no cesó de acoger visitantes durante una intensa y emotiva jornada. Como en el caso del euskera y su utilización diaria, ahí cada uno de los visitantes también encontró su propio espacio.
Así, hubo quien se decantó por tratar de obtener uno de los premios que se ofrecían en la tómbola situada cerca de la entrada al circuito, que sorteó camisetas del Athletic, Real Sociedad, Alavés y Baskonia, así como enseres tecnológicos o cenas en diversos restaurantes. Otros, sin embargo, optaron por disfrutar con las exhibiciones de herri kirolak, las andanzas del televisivo programa "Betizu" o por la música en directo de "Tapia eta Leturia", "The Solanos" o "Berri Txarrak". La jornada finalizó con la sensación de haber cumplido el objetivo marcado por la organización tras un año de intenso trabajo. Ahora, Argantzon tomará el relevo en 2007. |