La soledad se acentúa más en la enfermedad. Bien lo saben en el área de enfermos terminales del Hospital San Juan de Dios. «Más allá de los medicamentos, pastillas o recetas, lo que más demandan nuestros pacientes es compañía», asegura Inés Becerra responsable de voluntariado de la Fundación Juan Ciudad y que ahora impulsa los servicios de acompañamiento en el Hospital San Juan de Dios.
«Las personas enfermas, sobre todo las que se encuentran en el final de sus días, necesitan más que nunca sentirse acompañadas, que les escuchen y les quieran», remarca Becerra, convencida de que «la compañía les aportará la seguridad necesaria para afrontar la enfermedad».
Por eso, impulsan ahora su servicio de voluntariado. Abierto a todas las edades y condiciones busca ofrecer compañía a los pacientes más solos y, al mismo tiempo, un relevo a sus familiares. El servicio cuenta ya con 10 personas. «El más joven tiene 25 años y el mayor ronda los 60, pero todos tienen en común el compromiso solidario de ofrecer parte de su tiempo para acompañar a estos enfermos», continúan desde el Hospital Juan de Dios.
«No les pedimos un número de horas mínimas, sólo que no incumplan a lo que se comprometen», explica Becerra sobre los voluntarios. «Varios de ellos acudieron a través de la agencia Bolunta y otros fueron familiares de pacientes que, agradecidos por el servicio, decidieron participar en él». En verano, continúan con el servicio abierto a todo aquel que desee ofrecer su tiempo libre. «Aquí todos ganamos: el enfermo con la compañía y el voluntario con la experiencia», remarca Becerra. |