Los precios se disparan. No es nuevo escuchar esta frase pero nunca ha sido más cierta que en esta época del año, periodo en el que los alquileres de las viviendas suben de manera incontrolada en zonas de especial apogeo para el disfrute de las vacaciones. Si la demanda es mayor que en el resto del año, la oferta, cómo no, incrementa su precio y esto es lo que pasa en zonas, sobre todo costeras, muy propicias para pasar esa necesaria quincena que nos sirve para desconectar de todo.
Pues bien, los precios que se piden -y si el propietario los pide será porque hay una segunda parte que los paga- son desorbitados, llegando a ser por mes, el total de un sueldo medio en la CAV (1.846 euros brutos mensuales), con el pequeño matiz de que que ese sueldo ya lo querrían quienes se tienen que conformar con el sueldo mínimo interprofesional, que asciende a mensualidades de 540 euros.
A modo de ejemplo, pasearse por pueblos como Bermeo, Lekeitio, Bakio o Sopelana, así como por otros de la comunidad vecina de Cantabria, como Castro, Laredo o Noja, muy visitados por vizcainos, dejan ver que el panorama de alquileres comienza desde los 1.200 euros al mes.
Ése es el precio de salida y, en el caso de alquilar la vivienda todo el periodo estival -del 15 de junio al 15 de setiembre-, el montante se pone en la interesante cantidad de 3.600 euros. A partir de aquí, cualquier cifra es válida hasta alcanzar los 1.800 euros por mes que se pide en Gorliz por una vivienda de tres habitaciones, dos baños, salón, cocina, terraza y garaje. Todo en una urbanización con jardines y a cinco minutos de la playa. Alquilar en Castro un piso de las mismas características también asciende a 1.800 euros en agosto, 300 euros más que en julio. Y es que el rey de los meses para este tipo de alquileres es, sin duda, el de agosto.
Sin embargo, y por desorbitadas que parezcan estas cifras, en el primer puesto del ranking de precios se sitúa Bakio: hasta 4.500 euros por un apartamento en primera línea de playa para dos meses. Despertarse y que lo primero que uno vea sea el mar es gratificante, pero también caro.
Algunos prefieren alquilarlos por quincenas, por semanas o incluso por días, aunque la verdad es que la mayoría de los propietarios prefieren alargar los periodos de alquiler, porque «cuantas menos familias entren, menos se estropea el piso», comenta una mujer que alquila una vivienda en Lekeitio. Aún así, cualquiera no podría alquilarle su «apartamento de dos habitaciones, pequeñito pero todo nuevo». En el caso de tener niños pequeños, la cosa se complica. «Es que si me pintan las paredes...», replica la propietaria, que recalca que una señora ya le ha llamado anteriormente, «y encima es para todo julio». Nos quedamos sin apartamento.
Más viviendas: Plentzia, 1.200 euros por mes por una casa en el centro, con tres habitaciones, salón y terraza, todo reformado. Parecido cuesta una vivienda un poco más pequeña, con una habitación menos, en Ea, a 70 metros de la playa. La semana se pone en 350 euros, lo que supone desembolsar 1.400 euros por mes.
Y ya que los gastos derivados de la vivienda los cubre el alquiler, a todo ello usted "sólo" tiene que añadir lo que le costará comer, beber, desplazarse para hacer recados o turismo, el helado que le pedirá el niño cuando estén en la playa, la colchoneta, el botellín de agua para no deshidratarse... y, por supuesto, y dependiendo de dónde elija pasar el verano, la OTA, que le supondrá algunos euros de más en su presupuesto total.
Y una vez de vuelta, que a usted le sea leve la cuesta de enero en pleno setiembre. |