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Parreira da una palmada de ánimo a Ronaldo, a quien retiró del campo en el minuto 72. |
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Ronaldo tampoco disipa sus dudas
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El delantero, pese a que dio el pase de gol del primer tanto, estuvo lejos de su mejor nivel y fue sustituido otra vez
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Juan Garff Munich
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«Hoy he jugado mucho mejor que ante Croacia; hay que tener paciencia y seguro que en el próximo partido aparecen mis goles» Ronaldo Delantero de Brasil
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Tocó la pelota a Adriano para iniciar el partido y se persignó. Ya lo había hecho tras tocar la hierba con la mano al ingresar al campo de juego. Se ubicó sobre la línea de fondo australiana, siempre al borde del fuera de juego, esperando los recados de Ronaldinho. Así transcurrió todo el primer tiempo, con Ronaldo cual fantasma rondando el área australiana, alzando el brazo para pedir el balón cuando quedaba en manos de Dida. Sin embargo, en las escasas oportunidades en que recibía la pelota, terminaba enredándose entre los defensores rivales o se le anticipaban. A la media hora de juego expresó su fastidio: al recibir adelantado un pase de Ronaldinho en el área, marcó un gol a pesar de haber escuchado ya el silbato del árbitro. Amonestación. Al borde del descanso, Ronaldo apareció y el peligro sobrevoló la portería de Australia: derechazo potente que sale cerca del palo izquierdo de Schwarzer.
El segundo tiempo prendió algunas luces y Ronaldo recibió más juego. Ronaldinho a Adriano, éste a Ronaldo, que no alcanza a definir en el área. El delantero del Real Madrid parece entusiasmarse, por primera vez llega a perseguir una pelota hasta el mediocampo. Y a los 49, siempre dentro del área, el pase para el gol de Adriano, otra vez a partir de una jugada de Ronaldinho. Estaba en el momento justo, en el lugar preciso. A falta de 20 minutos, Parreira le retiró del campo. «No es fácil hacerlo, pero debo mirar por los intereses del equipo. Ronaldo no está con ritmo, pero está creciendo a medida que avanza el torneo. Jugó mejor que contra Croacia pero necesita más partidos para encontrar el ritmo», se excusó el técnico. Seguramente quería prevenir la reacción australiana y a la vez preservar a Ronaldo, por la tarjeta y por el esfuerzo de esa media hora de más movimiento de su cuerpo sometido a la discusión del sobrepeso. Había sido suficiente para abrir el camino al triunfo frente a Australia. Para el título, tal vez le haga falta persignarse alguna vez más. |
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