 |
|
|
 |
Jorg Jaksche, Jan Ullrich y Koldo Gil saludan a los aficionados desde el podio final de la Vuelta a Suiza. Afp |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Ullrich impone su físico
|
|
El alemán, soberbio, conquista la durísima crono final y arrebata la Vuelta a Suiza a Koldo Gil por 24 segundos
|
 |
|
Unai Larrea Bilbao
|
 |
SU ROSTRO era el fiel reflejo de la angustia y del agotamiento. El agua y el sudor que le caían desde la frente apenas le permitían ver más allá de un par de metros. Por eso tuvo que mirar dos veces al marcador electrónico de la meta de Berna, por eso mismo se quedó como estaba, sin información. Koldo Gil había concluido su concurso en la Vuelta a Suiza y no sabía si la había ganado, si había defendido con éxito su maillot amarillo en los 30,5 kilómetros finales, contra el crono. Por eso se le abrieron los ojos como dos platos cuando intuyó, al fondo, la rasurada cabeza de Mauro Gianetti, manager del Saunier Duval, ex corredor, suizo. Su rictus serio, de funeral, instaló a Gil en el pesimismo. Aquel rostro era un mal augurio. «¿Segundo?», le preguntó Koldo a Gianetti, y asintió Mauro con suavidad, y cogió la cara del ciclista navarro con sus dos manos, y le besó una mejilla, gesto paternal de consuelo. Gil captó el mensaje. Agotado y derrotado, enterró su cabeza en el manillar de su cabra. «¿A cuánto?», fue su siguiente pregunta, pero poco importaba ya.
Brillante ganador de la Euskal Bizikleta (una etapa, la contrarreloj, la general), Koldo Gil no pudo ayer poner broche de oro a su sensacional actuación en la Vuelta a Suiza, muy prestigiosa prueba del Pro Tour, la más larga (9 días) tras las tres "grandes", en la que además de conquistar en solitario la etapa reina lució el maillot de líder durante tres jornadas, desde el jueves hasta ayer. En estado de gracia como se encuentra, sólo algo o alguien muy poderoso podía arrebatar al de Burlata el triunfo final en la ronda helvética, que habría sido el mejor de su carrera. Ese "algo", ese "alguien" fueron la fortaleza, la fiabilidad y el físico de un Jan Ullrich que pinta a Tour de Francia como hacía años que no pintaba. Que sólo el mejor Ullrich, y a dos semanas vista del inicio de la ronda gala, fuese capaz de derrotarle da una idea del nivel que ha adquirido Gil en este prodigioso mes de junio.
El navarro defendía ayer 50 segundos con respecto a Ullrich, tercero en la general, y 30 con otro alemán, Jorg Jaksche (Astana-Würth). Nadie más le inquietaba, pues el cuarto, un Ángel Vicioso que había brillado con luz propia en la montaña suiza, quedaba a más de dos minutos. Por tanto, la carrera era cosa de tres, pero quien más preocupaba a Gil y al Saunier Duval era Ullrich, pues había conquistado la cronometrada del Giro de Italia y había evidenciado un notable estado de forma en las etapas de montaña de la ronda helvética. No fallaron en su pronóstico. Ya en el primer punto cronometrado, kilómetro 14,2, en la cima del duro repecho que ponía punto final al tramo de subida, Ullrich marcaba el mejor crono (19:59) y Gil, el segundo (20:10). Jaksche estaba fuera de concurso y al navarro le quedaban aún 39 segundos que defender en los 16 kilómetros restantes, los más planos, lo más aptos para Ullrich. A esas alturas, la crono de la Vuelta a Suiza era ya una galerna de viento y agua. Fue allí, en su terreno y bajo condiciones extremas, donde Ullrich impuso su físico, espectacular, frente al del ligerísimo Gil. En los 7 kilómetros siguientes, el alemán le restaba 23 segundos más al vasco y se colocaba a tan sólo 16 de su maillot amarillo, con 9 kilómetros por delante. En meta, a Ullrich le sobraron 24 segundos con respecto a un Koldo Gil que finalizó la carrera en una brillante segunda posición final. Es la segunda vez que el alemán arrebata la Vuelta a Suiza a un ciclista del Suanier Duval en la crono final, pues en 2004 se lo hizo al ciclista local Fabian Jeker, por un único segundo. Ullrich llega en condiciones de revalidar, nueve años después, su victoria en el Tour de Francia de 1997. Antes, el domingo, buscará el título alemán de fondo en carretera. |
|