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Sergio Ramos bromea, en presencia de Fernando Torres, en un momento de la última sesión en la concentración de la selección española en Kamen. Efe |
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España - Túnez
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Con el viento a favor
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La selección española aspira hoy ante Túnez, un rival de bajo perfil, a sumar su segunda victoria consecutiva en Alemania que le meta en los octavos de final por la vía rápida
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Pako Ruiz Bilbao
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Con el viento a favor. La selección española sabe que se encuentra en una situación placentera. Más de lo que podía esperar antes del arranque del Mundial de Alemania. La goleada que firmó ante Ucrania en el debut así se lo ha proporcionado. Aquel 4-0 le permite mandar en el grupo H. Ha levantado también una euforia excesiva en los foros mediáticos habituales. Hablan ya de aspirar como el que más a la corona mundialista. Como siempre. Aunque parezcan obviar que sólo en una ocasión ha llegado a las semifinales. Y de aquello ya ha pasado más de medio siglo. Lo cierto es que los de Luis Aragonés tienen al alcance el billete a los octavos de final. Hoy lo pueden sellar en caso de vencer a Túnez, un selección de bajo perfil. Además, saltarán al césped del Gottlieb-Daimler Stadion de Sttutgart conociendo el resultado del otro partido del grupo entre Arabia Saudí y Ucrania. Un elemento que también aporta su plus de ayuda.
La selección norteafricana también está marcada por su debut en Alemania. No pasó del empate ante Arabia Saudí. Y lo hizo en el suspiro final merced al tanto del central Rahdi Jaidi. O sea, que necesita los tres puntos si quiere alcanzar la segunda ronda por primera vez en su historia. Túnez es un equipo hecho a la medida de Roger Lemerre, ex seleccionador de Francia entre 1998 y 2002. Apuesta por el juego alegre dentro de sus limitaciones. Hace dos años, en 2004, conquistó su primer título de su historia, al lograr la Copa de África disputada en su casa. No cuenta con más éxitos de pedegrí. Está en plena evolución y 18 de sus jugadores militan en clubes europeos, lo que le ha dado un empaque cada vez mayor.
Con todo, España es favorita para hacerse con su segunda victoria consecutiva. Para acceder por la vía rápida a los octavos. En caso de ganar, el partido ante Arabia Suadí se convertiría en un trámite para los de Aragonés. Sólo les quedaría gestionar el cruce. A Francia no la quieren ver ni en pintura. Suiza, en principio más endeble, es el rival deseado. Sin embargo, la selección española quiere dar hoy el paso que busca. El de Hortaleza no moverá fichas. Repetirá el mismo once que goleó a Ucrania. Se agarra a la premisa de que cuando las cosas funcionan no hay que tocarlas. Raúl, el hombre que está centrado un desmesurado debate, volverá a ocupar, por tanto, una plaza en el banquillo.
Con el habitual Iker Casillas bajo palos, Sergio Ramos y Pernía ocuparán los laterales, mientras que Puyol y Pablo serán los centrales. Por delante, Xabi Alonso, que estrenó su primer mundial con el primer gol ante los ucranianos, se encargará de la misión de enlace y de acaparar la salida del balón, con Senna como escudero y Xavi como hombre destinado a llevar la dirección del juego. Arriba, Luis confiará una vez más en el trío formado por Luis García, Villa -que anotó ya dos goles ante Ucrania- y Fernando Torres, otro que respondió con creces en el primer partido.
Las cartas, así, están sobre la mesa. España tiene claro la forma de jugar. El pasado miércoles explotó con un enorme rendimiento las jugadas a balón parado. Más de lo previsto. La otra vía es tener el balón en su poder. Por ello apuesta por los llamados jugones. Sabe que Túnez va a arriesgar lo justo en esa faceta. Que se dedicará más a esperar y a salir al contragolpe. Los de Lemerre, con todo, cuentan con la baja de su estrella, el brasileño nacionalizado tunecino Francileudo Dos Santos. Una ausencia decisiva. Que limita sus recursos ofensivos. No en vano, el jugador del Toulouse ha anotado 18 goles en sus 28 partidos con Túnez. Una marca que habla por sí sola de la importancia que tiene en su equipo. Los norteafricanos, no obstante, se encomiendan a la sorpresa. A hombres como Trabelsi, Chedli o Jaziri. Y avisan. Tienen más que ganar que perder. |
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