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Fotografía de archivo de Kiko Veneno. |
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El artista catalán Kiko Veneno echa de menos «un público más educado, que sepa callarse»
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«Van a bailar y cantar, y si no, se enfadan. Es una postura de gamberrismo», se queja
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Carlos Bazarra Valencia
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El artista catalán Kiko Veneno echa de menos un público más educado, que sepa «callarse» cuando quien se ha subido a un escenario se lo pide para interpretar sus canciones, pues, a su juicio, debe haber un «equilibrio cultural con las, eso sí, legítimas ganas de cantar y bailar que predominan actualmente».
En una entrevista concedida a Efe, José Luis López Sanfeliu, nombre real del cantante y uno de los músicos más influyentes del pop-rock de los últimos 30 años, avanzó algunos detalles de su papel como «maestro de ceremonias» de la celebración en Valencia del Día Europeo de la Música, el miércoles.
Será una jornada de conciertos en las naves industriales del Greenspace que la multinacional Heineken ha reconvertido en nuevo «contenedor cultural» de la ciudad y plataforma para nuevos artistas y apuestas musicales, entre el Puerto de Valencia y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Acompañado por su Banda del Retumbe, por el escenario de Veneno pasarán Julieta Venegas, Martirio, José Caraoscura, La Mala Rodríguez, Christina Rosenvinge y Steve Shelley (de Sonic Youth), Raimundo Amador, Josele Santiago, Los Delinqüentes y La Excepción.
Respecto al panorama musical actual, el creador de canciones como ‘‘Volando voy’’, ‘‘Lobo Lópe’’ o ‘‘Malospelos’’ y de discos como ‘‘Veneno’’ (1977), ‘‘Echate un cantecito’’ (1992) o ‘‘El hombre invisible’’ (2005) reconoce que, aunque «no está mal, sí refleja un estado general complicado, con una calidad media bastante mala». Asegura que sus conciertos están «llenos de gente, que además tienen muchas ganas de participar. Quizá demasiadas», critica Veneno, quien ve al público actual con «muchas ganas de disfrutar, no se calla para escuchar; es una postura de gamberrismo gordo, de expresarse a toda costa. Van a bailar y cantar, y si no, se enfadan». Añora, en este sentido, actitudes como la de la generación hippy de su época: «En Woodstock (1968) la gente se callaba para escuchar a Jimmy Hendrix». |
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