El presidente de EE.UU., George W. Bush, no se dejará influir por las encuestas que muestran que un alto porcentaje de estadounidenses no están contentos con la forma en que lleva la crisis en Irak, dijo ayer su portavoz, Tony Snow.
El portavoz de la Casa Blanca aseguró ante varias cadenas de televisión del país que de manera especial Bush no confía en los sondeos en lo que se refiere a una retirada de las tropas estadounidenses en Irak. Bush ha reiterado en los últimos días que los más de 130.000 militares norteamericanos desplegados en Irak no serán retirados mientras no hayan cumplido su misión de consolidar la democracia en el país árabe y ganar la batalla a los terroristas.
Este fin de semana, Bush repitió su compromiso con el nuevo Gobierno de Bagdad, al que ofreció toda clase de ayuda.
Snow manifestó que el presidente de EE.UU. sabe cómo se debe llevar una guerra, pero que no puede prever el triunfo debido a los diversos factores sobre el terreno en el conflicto.
Por su parte el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Massimo D'Alema, aseguró ayer que el nuevo gobierno italiano «no es antiamericano», a pesar de que Roma ha anunciado que retirará las tropas de Irak antes de finales de este año.
El jefe de la diplomacia italiana expresó en el dominical "Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung" su deseo de mantener buenas relaciones con EE.UU. tras la retirada de sus soldados de Irak. |