El Gobierno de Tiflis pidió ayer ayuda a España en el arreglo de los conflictos separatistas en Georgia para cuando ocupe la presidencia española en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) el año que viene.
El titular georgiano de Integración Europea y Euro-Atlántica, Gueorgui Baramidze, en una entrevista a la agencia de noticias Efe, solicitó a España un papel activo en la solución de los conflictos y criticó la actitud de las tropas de paz rusas emplazadas en las zonas rebeldes.
El ministro expresó asimismo las dudas de Tiflis sobre la viabilidad de la pos-soviética Comunidad de Estados Independientes (CEI) y reiteró el firme deseo de Georgia de ingresar en la OTAN. «España respalda de manera consecuente la integridad territorial y la soberanía de Georgia, y tenemos con ella pleno entendimiento», dijo el político al que el presidente Mijaíl Saakashvili encomendó la labor preparatoria del ansiado ingreso de Georgia en la Unión Europea y la Alianza Atlántica.
El ministro subrayó la voluntad de su Gobierno de resolver de forma pacífica los problemas de Osetia del Sur y Abjasia, autonomías pro rusas que se escindieron de Georgia a principios de la década pasada tras sendos conflictos armados.
Baramidze indicó que para Tiflis «resulta importante el papel de la OSCE, sobre todo en el arreglo georgiano-oseta» y recordó que en su reunión ministerial de diciembre pasado Georgia ha presentado un plan de paz para la solución del conflicto de Osetia del Sur.
«Esperamos que España, de cara a su presidencia en la OSCE, elabore iniciativas y propuestas concretas para la puesta en la práctica de este plan», manifestó el ministro.
El embajador español ante la OSCE, Carlos Sánchez de Boado, visitó la semana pasada Abjasia y Osetia del Sur. «Georgia deposita sus esperanzas en España, que lleva a cabo una política activa en la palestra internacional y cuenta con un alto prestigio en el mundo», subrayó el ministro.
Baramidze insistió en que las tropas de paz rusas emplazadas en Abjasia y Osetia del Sur «incumplen su misión de arreglo de los conflictos» y, de hecho, protegen a los regímenes separatistas, por lo que «pueden y deben» ser relevadas por una fuerza internacional. Esas tropas se han convertido en guardias fronterizos entre Abjasia y Osetia, y el resto de Georgia por el otro. |