La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha intensificado en los últimos meses las medidas que integran su Plan de Prevención de Suicidios para evitar esta práctica en el interior de las cárceles, tanto de los integrantes de la población reclusa en general como de los miembros de la banda armada ETA en particular.
Uno de los hechos que encendió todas las alarmas respecto al colectivo de presos etarras fue el suicidio el pasado mes de febrero del miembro de ETA Igor Angulo, quien cumplía una condena de 34 años en la prisión de Cuenca. Angulo, al que no se le había detectado ningún cuadro depresivo, se le halló ahorcado a los barrotes de su celda con el cordón de sus zapatos y con un nudo alrededor de las manos, realizado con el cuero que utilizaba para fabricar pulseras, posiblemente para evitar desatarse en el último momento.
El fallecimiento de Angulo hizo que Instituciones Penitenciarias incentivara su política de prevención de suicidios. |