UN REMOLCADOR vizcaino ha sido testigo de una de las tragedias que viven los inmigrantes africanos que se hacen a la mar para alcanzar la costa europea, en esta ocasión al salvar a diecisiete náufragos cuya lancha había volcado durante un temporal en el Mediterráneo, en aguas de Libia.
Este suceso, según ha relatado uno de los patrones a su familia, ocurrió el 1 de junio a 25 millas del puerto de Trípoli, donde el remolcador ‘‘Raíces’’ trabaja en el arrastre de jaulas con atunes vivos destinados a «granjas» italianas que se dedican a su engorde para la venta a Japón.
Los náufragos dijeron que en la lancha, una fueraborda de unos 5 o 6 metros de eslora, viajaban otras cuatro personas, un extremo que los testigos de lo ocurrido no pueden confirmar porque en ningún momento avistaron otros cuerpos en la zona, explicó a José María López Espinosa, armador y padre de Iñigo López Tapia, segundo patrón del remolcador.
Después de que la lancha volcara, los tripulantes del ‘‘Raíces’’ rescataron del agua con ayuda de aros salvavidas a diecisiete personas, entre ellas, una mujer embarazada, ninguno de los cuales quiso dar su nacionalidad. Los rescatados pasaron dos días atendidos por los tripulantes, con los que se comunicaban «un poco en inglés» y por señas.
López Espinosa indicó que, según le explicó su hijo, ninguno era subsahariano y algunos podían ser libios, y que se dirigían a Malta, país al que insistieron que los trasladasen en el ‘‘Raíces’’.
La empresa española ‘‘Tuna Farm’’, de San Javier, que tiene arrendado el remolcador, alertó de lo ocurrido a los servicios de salvamento del Estado, Italia y Malta y a las autoridades libias, las cuales se encargaron del caso por haberse producido en sus aguas, informó un responsable de la firma murciana.
Un portavoz de Salvamento Marítimo confirmó que este servicio recibió aviso del suceso, aunque no fue necesaria su intervención por haberse registrado los hechos en aguas de Libia. En principio, las autoridades de aquel país dijeron que irían a recoger a los náufragos, aunque finalmente optaron porque fuera el remolcador el que los acercase a puerto, ya que la salud de todos ellos, pese a leves síntomas de deshidratación era buena, precisó el representante de ‘‘Tuna Farm’’.
Esta empresa tuvo que contratar otro remolcador para suplir en sus tareas al ‘‘Raíces’’, que tras el relevo puso rumbo al puerto de Misratah, cercano a Trípoli, donde desembarcaron a los diecisiete náufragos. |