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Entrada al puerto de Maó. En la página siguiente, en la fotografía de abajo, el caballo es el protagonista de la fiesta de Sant Joan. Fotos Antonio Ortega |
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Menorca: algo más que playas
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menorca es un destino tranquilo dentro de las baleares,lejos de las bulliciosas mallorca e ibiza. además de con excelentes calas, cuenta con un legado histórico importante, ligado a la cultura talayótica
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Antonio Ortega
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Pese a ser una isla relativamente pequeña, Menorca cuenta con una notable diversidad paisajística, destacando la belleza de sus costas. Cuenta también con dos interesantes ciudades, Maó y Ciutadella, un Parque Natural, el de S´Albufera des Grau e importantes restos prehistóricos de la cultura talayótica.
Desde el año 1993 ostenta la isla el título de Reserva de la Biosfera, concedido por la UNESCO, lo que hace que esté sometida a limitaciones urbanísticas y que se conserve mejor su rico patrimonio.
Menorca es una isla como para disponer de un velero, recorriéndola por mar y deteniéndonos en sus preciosas calas. Como eso no está al alcance de todos los mortales, tenemos que llegar por carretera a lugares con tanto encanto como la cala Santa Galdana o al pueblo de Fornells, situado en el extremo de una gran bahía.
Fiesta grande
A las 7.30 de la mañana de un 23 de junio llegábamos al puerto de Maó, tras diez horas de travesía en barco desde Barcelona. Maó es un puerto natural, por lo que desde el barco podemos contemplar en todo su esplendor la parte vieja de la capital de la isla, iluminada por los primeros rayos de sol. Nuestro destino inmediato es el Hotel Sol Falcó, situado en Son Xoriguer, cerca de Ciutadella.
La verdad es que tenemos ganas de llegar a Ciutadella, pues hemos elegido esta fecha porque esta población se encuentra en plenas fiestas de San Juan, que culminan al día siguiente. En el barco, unos menorquines nos advierten de que tengamos cuidado en la carretera, pues se conduce bastante mal, máxime estos días de fiesta en los que el alcohol hace estragos. Alquilamos un coche y, nada más salir de Maó, comprobamos que el consejo era acertado, pues un coche se sale de la calzada para esquivar a otro que venía de frente, cuando nos adelantaba. Comenzamos la estancia en esta isla con un buen susto.
Ciutadella es una preciosa población costera, antigua capital de la isla, que se encuentra muy animada con motivo de las fiestas de San Juan, que tienen al caballo por protagonista, además de a la "pomada", cerveza con ginebra, que la gente bebe sin control durante estos días. Tras un primer contacto con la fiesta y debido al calor asfixiante, por la tarde regresamos a refugiarnos a la piscina de muestro precioso y ecológico hotel. El día de San Juan volvimos a Ciutadella para seguir disfrutando de la fiesta.
De costa a costa
Aunque sólo estuvimos poco más de tres días en la isla, como uno no es de playa, nos dio tiempo a conocerla en toda su extensión, realizando 360 kilómetros por tan poco espacio. Así, con más tranquilidad regresamos a Maó, que fue cita obligada de navegantes y puerta de entrada de saqueadores. El casco antiguo de la ciudad se sitúa entre la plaza de S´Esplanada y el puerto. En esta parte de la ciudad se encuentran sus principales atractivos: el mercado de verduras, la muralla medieval, el Principal de la Guardia, la torre del Ayuntamiento, la iglesia de Santa María y el Museu de Menorca.
Este segundo día todavía nos dio tiempo para caminar durante hora y media por el único Parque Natural de la isla, S´Albufera des Grau y, bajo un sol de justicia, recorrer un par de lugares, los mejores de la cultura talayótica, Torralba d´en Salort y la Naveta des Tudons.
El tercer día subimos en coche al punto culminante de la isla y centro de peregrinación, el monte Toro (357 m), donde existe una iglesia del siglo XVII y desde donde se contempla una excelente panorámica de casi toda la isla, observando que el centro es bastante llano, la vegetación resulta escasa y los campos están cercados con muros de piedra. Descendemos a Es Mercadal y nos disponemos a dar un agradable paseo por una preciosa población, Fornells, cuna de la caldereta de langosta. Con el calor que hace y el abusivo precio que cobran, optamos por unos deliciosos calamares a la plancha.
El cuarto día visitamos por última vez Ciutadella, apodada la Florencia menorquina por los notables edificios que la embellecen. Llegamos a Menorca en barco y de la misma forma nos vamos. Ahora nuestro destino se encuentra en la vecina isla de Mallorca y más en concreto en Port d´Alcudia. Menorca me ha decepcionado un poco, probablemente por la imagen idílica que tenía de esta isla, aunque puede que mucha culpa la haya tenido el excesivo calor que hemos pasado, la ausencia de árboles o que estaba llena de turistas italianos. De recuerdo nos llevamos más de un kilo de queso de Maó. |
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