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La asociación vecinal Errota Zaharra demanda un análisis del peligro de las antenas
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Zazpigarren Alaba de Arana solicita soterrar la estación eléctrica para evitar dañar la salud pública
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I. Estarrona Gasteiz
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LA ASOCIACIÓN Errota Zaharra expresó ayer su deseo de que el Ayuntamiento de Gasteiz analice las «afecciones para la salud que pueden provocar las antenas de telefonía móvil». Instó al Consistorio a controlar los niveles de emisiones radioeléctricas, aprovechando que hoy es el Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética.
Los vecinos de Errota proponen la constitución de una ponencia participativa «en la cual se revise el actual mapa de instalaciones de telefonía, legales o no». Para ello plantean consultar informes médicos, ecologistas y de vecinos, así como una información detallada sobre la regulación que afecta a estos dispositivos y las «posibles afecciones que generan». Para abordar la cuestión, en este barrio se ha constituido una comisión «cuyo primer cometido es formarse, informarse y poder dar a conocer, pues desde las administraciones públicas apenas se alerta a los residentes de la zona».
Asimismo, la asociación exige que se defienda «el interés general, impidiendo cualquier instalación que se sospeche que pueda afectar a la salud de los ciudadanos». Para ello, creen necesaria «una normativa más preventiva y límites mucho más restrictivos». «Las migajas no pueden comprar nuestra vida ni nuestra salud», aseveró la asociación Errota Zaharra.
Arana
Por otra parte, la estación eléctrica es precisamente uno de los «tres grandes problemas» a los que se enfrentan los vecinos de Arana. Según recordó ayer la asociación Zazpigarren Alaba, a esto se suma «el exceso de tráfico de la antigua circunvalación, así como el de la calle Valladolid».
Los vecinos expusieron sus propuestas para remediar estas situaciones. Demandan que se soterre la estación eléctrica, «para paliar los efectos negativos que las emisiones electromagnéticas pueden tener sobre la salud». En cuanto a la circunvalación, plantean que se reduzcan de seis a cuatro -o a dos- los carriles, operación que solicitan también para la calle Valladolid, donde desean implantar una zona arbolada. La financiación, sugieren, «puede conseguirse con las plusvalías generadas por las construcciones en Salburua». |
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