Las predicciones del tiempo se cumplieron y cuando minutos antes de las nueve de la noche se encendió la hoguera de los txikis en el Parque de Artxanda comenzó a llover. La gente corrió en busca de un techo donde guarecerse, sacó las toallas de playa para taparse, corrió hacia los autobuses, el funicular o el coche y algunos valientes se quedaron a ver cómo el fuego devoraba el pequeño aker o a esperar a que la lluvia cesara y continuar disfrutando de la noche de San Juan.
Pero antes de que todo esto pasara, hubo tiempo para disfrutar de la fiesta. En la zona de los más pequeños hubo música y juegos. «He jugado a las chapas, a las latas... A ver si me da tiempo a probar todos antes de irme a casa», comentó Víctor Santo Tomás, de 8 años. Alberto Barroso y Ciscu Sola, del grupo Giramon de Barcelona que se encargó de organizar la zona lúdica, se quedaron asombrados con los bilbainos. «La verdad es que la gente es muy agradable y muy cuidadosa. En Catalunya también celebramos San Juan, pero nuestras hogueras son más grandes», bromearon señalando la hoguera de los txikis.
Conjuros y deseos
Los adultos también disfrutaron en su espacio, en el que el asador Carlos Ibarrondo de Elorrio se encargo de preparar tres txahalas de Eusko Label, que se distribuyeron de manera gratuita. Muchos esperaron la cola para probar un bocado de los 700 kilos de jugosa carne. Otros prefirieron hacer unas compras en el mercado esotérico, como Oskar Ferrerira y Ainara Estévez. «Me gustan mucho las hadas y le he regalado una a ella», comentó él.
En el "Círculo de Morgana" muchas mujeres esperaban a que les echaran las cartas. «Sobre todo nos preguntan sobre el amor y la salud. La gente de aquí es muy maja y muy espiritual», aseguró Luna de Plata, quien aconsejó a los bilbainos cogerse de las manos a las 24.00 horas, arrojar tres claveles blancos al agua al tiempo que encienden una vela blanca y queman incienso y pedir tres deseos.
Miriam, Rosalía y Begoña, tres vecinas de Bilbao y Portugalete prepararon su propio ritual. «Estamos escribiendo las cosas malas que nos han pasado este año, que queremos que se quemen, para luego quemaras en la hoguera y dar unas vueltas alrededor de ella», explicaron. Gracias a que la lluvia dio una tregua pudieron cumplir su rito. |