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Petardos y confetis
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Iñaki González
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Se acerca el final de los períodos legislativos y el verano hace que cada cual celebre el hecho con lo que más le encaja. Hay quien empieza a lanzar confetis con la intención de llenar el aire de colores y expectativas mientras otros se limitan a gastar la última batería de petardos ante la posibilidad de que el período estival amortigüe el ruido. Entre los primeros daba un paso al frente ayer el portavoz parlamentario del PSE en Gasteiz, José Antonio Pastor, que ponía sobre la mesa el caramelo más goloso de los que le caben en el bolsillo al afirmar que, si el proceso de paz avanza y Batasuna hace sus deberes a la par, este verano puede haber acercamiento de presos. Se sumaba al festival Pernando Barrena con la sabida teoría de que los caramelos que más le gustan a la izquierda abertzale se los tiene que pagar el PSOE y que no hace planes para relegalizar a Batasuna. Poca novedad para tanto fin de fiesta. Y no pierden el tiempo quienes ya anticipan que, de un modo u otro, las próximas elecciones municipales contarán con una fuerza política más. Ezker Batua y Aralar exploran una coalición de izquierda y sensibilidad abertzale que busca espacio propio por unión de fuerzas frente a lo que venga a pescar en su propio barreño. Lo que demuestra que no es ninguna barbaridad dejar las cosas hechas antes del otoño, como demanda el PNV a EA, si la formación socialdemócrata no quiere verse rascando las pelusas al fondo de los bolsillos en el nuevo panorama. Y, entre tanto confeti, el petardo lanzado a los pies de Gorka Agirre. Poco ruido y menos humo. Esta sociedad ya tiene amortizado y aplaudido que entre sus políticos tiene que haber quienes exploren la paz aun a costa de exponerse a la lapidación ajena. |
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