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Juanito se eleva para conectar de cabeza la asistencia de Reyes y batir al meta árabe Zaid. Reportaje fotográfico Afp y Efe |
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Zidane sale al cruce
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España, que ofrece una pésima imagen en su pírrico triunfo ante Arabia, se verá las caras en octavos con una Francia que causa incertidumbre Los galos, inmersos en conflictos internos, habrán ganado en confianza al superar el listón de 2002 Un cabezazo de Juanito rescató al "equipo B" de Aragonés, que naufragó y acabó pidiendo la hora
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Igor Santamaría
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SI EL AVAL de España de cara al Mundial de verdad que arranca ahora son los primeros 70 minutos ante Túnez y el soberano castigo al que obligó ayer al espectador frente a Arabia, qué dirán selecciones cuyo billete para octavos ha resultado mucho más sufrido y meritorio. Quizás fue para que los saudíes no suban la cotización del petróleo. Pero lo que los actores secundarios de Aragonés ofrecieron ante, probablemente, el peor conjunto de los citados en Alemania, no hizo sino facilitar al "sabio de Hortaleza" la tarea de elección. Con excepción del formidable cabezazo de Juanito, un par de arrancadas de Joaquín y otras tantas estiradas de Cañizares -que los árabes pudieron y debieron empatar-, ni el relajamiento ni el tono de trámite evitaron el primer suspenso de la muchachada de Luis. Al menos de la que el próximo martes divisará el "toro" desde la barrera. ¡Y vaya toro! La mismísima Francia. A la que dan por fenecida, cascada, inmersa en un mar de conflictos internos, pero siempre peligrosa. No en vano se trata de una reciente campeona que está capitaneada desde dentro y sobre el campo por Zidane, que apura sus días antes de la retirada definitiva.
España alineará entonces su otra versión. No la que se desintegró ayer en una nefasta media hora final. Antes, intentó volar por banda con los depredadores Joaquín y Reyes, éste último artífice de la asistencia del gol, pero las ansias de agradar suelen conducir al personalismo. Iniesta, del que se esperaba su estreno, se movió con frialdad a la izquierda de Cesc, que asimismo tardó en hallar líneas de pase, si bien juega con una facilidad pasmosa, una visión periférica espectacular. Toca de primera, es inteligente e interpreta lo que quiere el míster a la perfección. Raúl no encontró la red porque apenas conquistó un par de posiciones para el remate, aunque con Villa las cosas marcharon igual o peor. Ni siquiera la entrada de Xavi y Torres animó semejante tarde de excursión campestre. Nadie tiraba un desmarque ni se fajaba por ganarse un palmo de terreno.
Los "hijos del Desierto", a una distancia sideral en los conceptos físico y técnico, apenas alcanzaron el área en tres ocasiones en la primera parte, con su meta Zaid como mejor elemento en liza al salvar varios disparos, pero tal fue la descoordinación española en la reanudación que entre Sulimani y Al Harthi pudieron sonrojar al contragolpe a los de Aragonés. El colegiado, que omitió un clarísimo penalti de Albelda sobre Al Temyat, contribuyó a que España amarrara su pírrica victoria, con el pescado vendido de antemano. El cortocircuito le pudo costar caro y de ello deberá extraer conclusiones. Como ante los tunecinos, en el momento en que perdió la posesión de la pelota, las pasó canutas.
Y le ocurrirá ídem si presta el balón a los "bleus". Con Lemerre cuestionado por todo el entorno, casi obviado por las "viejas glorias" a las que dirige; una vez flanqueada la barrera contra la que se estrelló en 2002, Francia habrá subido enteros en su confianza. "Zizou", Henry, Ribery, Trezeguet, Vieira... Suficientes mimbres como para echar por la borda toda la fábula que se ha escrito y dicho acerca de la selección española, estadísticamente la mejor de las 32 durante la fase de grupos. Indicativo que desde los octavos, donde todo es cara o cruz, de nada sirve. Nueve puntos, derroche de euforia... Y Zidane al cruce. ¡¡¡Como para echar las campanas al vuelo!!! |
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