El mundial de Alemania se ha convertido en una gran bolsa de trabajo para muchos jóvenes estudiantes de todo el mundo. La mayor parte de ellos realizan su labor desinteresadamente, es decir, son voluntarios que se encargan de ayudar en los montajes, seguridad, información o indicar a los espectadores de los diferentes partidos dónde deben sentarse. Pero como en todos sitios y en la mayor parte de los eventos, este campeonato de fútbol también tiene su lado glamuroso, en el que se encuentra una joven vizcaina, Patricia Isla.
Desde el primer momento supo que el Mundial podría ofrecerle una oportunidad de trabajar y por qué no, sacarse unos ingresos extras. «Después de pasar por el Ayuntamiento de Stuttgart, que es la ciudad en la que vivo desde hace varios años, y hacer un montón de llamadas, di con la agencia Zaechel de Berlín», cuenta.
Esta agencia ha sido la encargada de contratar a todas la azafatas que desempeñan sus labores en el aeropuerto, hoteles, congresos y los estadios de fútbol. «En la entrevista había un montón de chicas», recuerda. Los requisitos eran «ser mona, educada, saber idiomas, tener un aspecto conservador e interés por el deporte y querer dar una buena imagen de Alemania», relata. Algunas de estas premisas Patricia las cumplía con creces, ya que la mayor parte del tiempo que lleva en Stuttgart lo ha pasado bailando en la compañía de ballet de esta ciudad.
Pasó las pruebas. «Soy una de las chicas encargadas de las secciones VIP -very important people (personas muy importantes)- y VVIP -very, very important people (personas muy, muy importantes, como los presidentes de los diferentes países que acuden a ver los partidos, los reyes...)- y trabajo tanto en el aeropuerto como en estadio», señala Patricia.
Concretamente, es la coordinadora de las azafatas del aeropuerto de Stuttgart, en donde, deben recoger a los personajes VIP en la puerta del avión, darles la bienvenida e información y acompañarles hasta la limusina que les llevará al estadio. También se encargan de recibir a las diferentes selecciones, a quienes les acompañan hasta las ruedas de prensa y a los autobuses. Ni ellos ni las personalidades VVIP pasan ningún tipo de control. «Tenemos que estar todo el rato sonriendo y ser amables con todos los invitados. Ése es el lema», asegura. «En el estadio desempeñamos diferentes trabajos y se asiste a los invitados en todo momento. Les acompañamos desde el hotel hasta que se sientan a ver el partido y les ofrecemos información», relata.
Hasta el momento, Patricia ha tenido la oportunidad de atender a políticos como Angela Merkel o Gerhard Schröder, a modelos como Claudia Schiffer o al presidente de la FIFA, Joseph Blätter. «Cuando les tengo que poner la pulserita de VIP me su-dan las manos de los nervios», reconoce.
Afirma que todos han sido muy educados con ella, aunque «los guardaespaldas van un poco estresados. Hace unos días, por ejemplo, vino al estadio el ministro del Interior alemán, a quien hace tiempo durante un ‘‘meeting’’ una mujer se les acercó a dar un ramo de flores y, cuando él las cogió, le apuñaló por la espalda», añade.
Gran oportunidad
Después de haber dejado atrás su etapa como bailarina de ballet profesional, Patricia comenzará a estudiar Economía Internacional el próximo mes de setiembre. «Trabajar en el Mundial me parece una oportunidad interesante, además así empiezo a practicar de cara a mis estudios. Qué mejor evento que éste», explica.
Y, además, el deporte le encanta. «Me siento identificada con cualquier deportista. Creo que en este mundo el ambiente es siempre positivo, lleno de energía y adrenalina. También pienso que el fútbol es uno de los deportes que mueve el mundo», concluye Patricia. Sin lugar a dudas, esta vasca está en su salsa. |