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Luis Aragonés, durante su comparecencia de ayer. Efe |
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Luis Aragonés se olvida de la palabra dada y se aferra a su cargo dos años más
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El de Hortaleza renueva y asegura ahora que «sigo porque quiero seguir»
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P. R. Bilbao
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Donde dije digo, digo Diego. Es la tiranía de la sabia popular. Y Luis Aragonés la llevó a ayer a su máxima expresión. Hace pocos meses dijo que dimitirá como seleccionador español si España no alcanza las semifinales en el Mundial de Alemania. Cuatro días después de la eliminación en octavos ante Francia se olvidó de la palabra dada. «Sigo porque quiero seguir, porque la Federación me ha convencido de ello y porque quiero ganar». Es decir, que se aferra al cargo dos años más y aplaza su prevista jubilación en los banquillos.
«Aragonés no es esclavo de sus palabras». Así se justificó el de Hortaleza para salvar el mal trago. A partir de ahora, sus declaraciones perderán credibilidad. El mismo se encargó ayer de sellarlo. Para él lo importante era continuar como seleccionador español, auspiciado por las alabanzas de los foros mediáticos habituales, que ‘‘perdonaron’’ el fracaso de Luis, algo contrario a lo que hicieron con algunos de sus antecesores.
«No me arrepiento de las cosas que hago. Diría exactamente lo mismo si lo tengo que decir. Las cosas no las digo por un sentimiento, sino porque me obliga mi condicionamiento. Es como ahora que digo si hubiera tenido una seña para meternos más atrás cuando íbamos ganando 1-0, pues no llegue a conseguirlo. Eso es así», insistió.
Luis Aragonés estará, al menos, hasta la próxima Eurocopa de Austria, en 2008, un «reto importante» para él. «Es una revancha para mí el que nos volvamos lo más tarde posible y el poder conseguir triunfos que, hasta ahora, en los grandes eventos no hemos logrado, como nos ocurrió en el Mundial», subrayó el técnico madrileño, que volvió a recalcar su selección no ha sido «inferior a nadie» en el Mundial de Alemania. |
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