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La finlandesa Helena Rantala en su reciente visita a Bizkaia. Oskar Martínez |
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Diseño con mucho futuro
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Helena rantala, consultora en la dirección de proyectos de nuevos conceptos para los mayores, habló en bizkaia sobre cómo deben ser losespacios del futuro
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Elena Guisasola Zamudio
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Hace cinco años, el colectivo mayor de 65 años representaba el 17% de la población total de Euskadi y se estima que en 2020 aumente hasta el 25%. Esto puede suponer la escasez e incluso la saturación de algunos servicios. En el resto de Europa esta situación no es muy diferente, y en Finlandia ya se han llevado a cabo algunos proyectos con el objetivo de minimizar esas consecuencias. Helena Rantala, diseñadora, investigadora y consultora con experiencia en la dirección de proyectos de desarrollo de nuevos conceptos para los mayores realizados en ese país, estuvo recientemente en Bizkaia para impartir un seminario organizado por Labein Tecnalia en el que se pretendía identificar y definir las posibles oportunidades de negocio orientadas a cubrir necesidades actuales o futuras de las personas mayores.
«No es suficiente diseñar para un promedio de la población, sino que el incremento de la diversidad de la población y la tendencia hacia el envejecimiento obliga a que en el diseño de todo nuestro entorno (productos, servicios, entornos públicos...) se esté pensando mucho más en la diversidad, en comprender la diversidad desde lo que cada usuario desea, espera o puede ver», explicó.
«No se trata de construir un sector gerontológico fuerte, sino de que la sociedad en su conjunto cree productos para todos. Porque si la opción es construir un sector gerontológico fuerte caminamos hacia la especialización y un encarecimiento de los productos y los servicios», añadió. Por ello, propuso que todos los productos que se fabriquen sirvan para personas dependientes, discapacitadas y mayores.
Como ejemplo, eligió la construcción de una casa. Desde el más mínimo detalle, como dónde se colocan los enchufes cobra una gran importancia para Rantala. «Cuesta lo mismo colocarlos a la altura de la cintura que en los pies y de esa manera están accesibles a personas en sillas de ruedas, con problemas de espalda...», relató. También es importante el ascensor, la anchura de las puertas... «Este aspecto no sólo afecta a los mayores. Cuando se tienen hijos no vienen mal para pasar con el carrito», dijo. El diseño de los muebles cobra también en algunos casos gran importancia. «En el futuro los hospitales se saturarán y, si los muebles de nuestras casas se adaptan a las limitaciones de una enfermedad o intervención quirúrgica podremos ser atendidos en casa igual de bien que en el centro hospitalario. Eso es más barato que construir un nuevo hospital», aseguró.
Cuestión de empatía
«No creo que los proyectos que estamos llevando a cabo en Finlandia se puedan aplicar aquí porque llevamos diferentes modos de vida. Por eso he venido a ayudaros a crear vuestras propias soluciones para el futuro», afirmó Rantala. Uno de los ejes alrededor de los cuales gira su proyecto es la empatía. «No sólo hay que fijarse en qué funciones o necesidades tienen los usuarios, sino en qué experiencias desean tener. Hay que centrarse en el diseño empático, ponerse en la piel de personas concretas y dedicar mucho tiempo a estar con ellas, estar en su casa, comprender lo que les gusta y cómo les gusta tenerlo», explicó.
Aunque pueda parecer complicado, es más sencillo de lo que parece. Simplemente, se trata de crear espacios que sean útiles para todos los perfiles de personas que forman una sociedad y no servicios específicos para ellos. Crear una sociedad multifuncional. |
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