Todo hace pensar que el próximo año habrá una segunda edición del Bilbao Live Festival y es que empresa organizadora, ayuntamiento y parte de la oposición (con la excepción del PP) calificaron ayer de «exitoso» un evento que durante tres días congregó la pasada semana en Kobetamendi a cerca de 50.000 personas, más de 40 bandas de rock locales, estatales e internacionales, y carpas de música electrónica.
El consistorio y la promotora musical Last International Tour señalaron ayer muchas bondades y pocos defectos de la iniciativa. Pero hasta finales de mes no decidirán si repetirán o no la aventura en 2007. Sin embargo, parece posible después de que los implicados hayan destacado la buena asistencia de público y la ausencia de incidentes.
Ayer presentaron las conclusiones del balance final y señalaron el «buen funcionamiento del evento gracias al espacio elegido, la oferta musical de calidad, y una buena organización», además de una «excelente» climatología.
La mayor afluencia de público se produjo a lo largo del viernes con 15.328 personas. En total, 43.616 asistentes acudieron a los conciertos. Pero, a esta cifra que resulta de contabilizar el número de personas que habrían accedido a la zona de conciertos hasta las 23.00 horas, hay que sumar también los visitantes a otros espacios del recinto como la superficie de acampada, en la que se han instalado más de 500 tiendas de campaña, o las distintas carpas de dj’s y música.
25.000 personas al día
Para el concejal de Empleo y Promoción Económica, Ricardo Barkala, la capacidad del recinto (25.000 personas por día) era la «idónea» para gestionar adecuadamente y cómodamente a la gente, porque «más gentío hubiera causado problemas». Apenas hubo «quejas del entorno», según el edil quien reconoció que «habría que mejorar cosas como la cantidad y calidad de las duchas». También se congratuló por los servicios de vigilancia y limpieza del recinto.
Reseñó la «repercusión internacional» que ha conseguido el macrofestival ya que, además de haber aparecido en medios de comunicación de Suecia, Gran Bretaña o Alemania, «Bilbao ha irrumpido con fuerza en el circuito de grandes festivales musicales veraniegos, una de las lagunas que tenía la oferta cultural». «Hemos cubierto un ámbito en el que no estábamos representados», dijo.
El plan municipal de transporte público fue otro punto de apoyo para conseguir estos buenos resultados porque, según la organización, «ha funcionado de forma excelente». Una red de autobuses lanzadera partía desde la calle Pichichi en la antigua Feria de Muestras facilitando el acceso al recinto, prohibido para el vehículo privado con un tiempo de espera de entre siete y tres minutos.
Desde el miércoles día 12 hasta el domingo día 16 los vehículos fueron utilizados por 86.566 viajeros para subir y bajar de Kobetamendi. Además, el aparcamiento habilitado en los pabellones de la antigua feria tuvo una ocupación de 2.800 plazas. |