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Un miembro de la seguridad privada del metro, ajeno a la información, observa el billete de un usuario en una de las estaciones del suburbano bilbaino. Oskar Martínez |
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Los empleados del metro se plantean suspender el servicio nocturno tras las últimas agresiones sufridas
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Hace dos fines de semana un empleado de seguridad resultó con un brazo roto
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Alberto G. Alonso Bilbao
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Los trabajadores del metro se han hartado. El comité de empresa de Metro Bilbao ha convocado una concentración para mañana delante de la sede de la empresa para protestar por las continuos «ataques y agresiones» que sufre el personal del suburbano. Es más, no descartan que «si persiste esta situación de inseguridad» suprimir por parte de los trabajadores los servicios nocturnos que el metro presta los fines de semana y con motivo de las fiestas patronales de muchas localidades por la que transcurre este transporte.
Ayer fuentes de la dirección de la empresa no quisieron a entrar a valorar la posibilidad de suspender los trenes de madrugada -«no contemplamos ninguna reducción»- e indicaron que «respetamos las iniciativas que pudieran adoptar los empleados».
El detonante de estas movilizaciones han sido sendas agresiones hace dos fines de semana en las estaciones de Moyua y Deusto. Según han indicado fuentes sindicales «a las nueve de la mañana del domingo un supervisor recibió una patada en la espalda en Moyua después de recriminar a varios jóvenes que se habían colado sin pagar billete. En el otro caso, cerca de Deusto, cinco guardas jurados fueron atacados por una cuadrilla de más de 12 jóvenes que supuso que un guarda acabara con el brazo roto y otro con fisuras en las costillas por los golpes».
Txus Martín, conductor de tren y delegado sindical de ELA en el comité asegura que «la empresa no garantiza la seguridad de sus trabajadores y es algo que viene repitiéndose constantemente».
Según los datos que maneja el comité en los últimos tres meses se han registrado treinta casos de ataques y agresiones «aunque seguramente existen más que no se han contabilizado», explica el delegado de ELA.
«Seguridad de baja calidad»
Desde UGT la situación de hartazgo es idéntica. Pedro Arcedillo, supervisor en una de las estaciones del metro en Getxo, cree que «ha bajado el número de vigilantes en las estaciones y la calidad de la seguridad». Apostilla que «hay vigilantes privados a los que se le paga muy poco e incluso algunos no cuentan ni con placa de vigilante de seguridad, que es obligatorio».
Sobre la posibilidad de suspender el servicio nocturno Arcedillo cree que «puede ser una medida extrema pero quizás sea la única manera de valorar el servicio que prestamos y la seguridad que se debe tener en el metro de madrugada».
Todos los trabajadores preguntados eran conscientes de que «los que provocan los ataques son una minoría muy pequeña de la clientela del metro» pero a continuación aseguraban que «los ataques son más seguidos».
En la mayoría de los incidentes registrados, los agresores son jóvenes que «van calientes o con pastillas hasta arriba», especifica José Ignacio Torres, también conductor del metro. La celebración de fiestas en verano provoca que el servicio nocturno del metro en esos meses sea muy valorado por muchos padres de jóvenes que evitan así tomar el coche en su vuelta a casa. Sin embargo esas fiestas asociadas al exceso de alcohol ha provocado que «en los últimos fines de semana siempre haya ataques a vigilantes o compañeros más o menos graves», comenta Cree que la campaña de concienciación ciudadana puesta en marcha por la empresa hace dos meses «no ha tenido efecto alguno, la gente tiene que tener más conciencia de lo que pasa».
Para Torres la presencia de seguridad privada no es la solución «por que muchos jóvenes en grupo que van muy calientes la toman con ellos solo por llevar el uniforme, sería necesaria más presencia de la Ertzaintza».
De la misma opinión era el delegado sindical de ELA. Txus Martín indica que «se está planteando exigir la presencia de la Ertzaintza en el trazado si no es todo el recorrido por lo menos en las estaciones de más riesgo».
El listado de puntos más peligrosos por los empleados del metro se centra principalmente en el tronco común de la dos líneas en Bilbao. Casco Viejo, Abando, Moyua e Indautxu son las estaciones con más incidentes se han registrado. Las paradas de Areeta y Berango también serían otros puntos donde tendría que haber presencia de la Er-tzaintza «por que a esos sí que se les tiene más respeto y además son profesionales», apostilla José Ignacio Torres.
Por su parte, desde la dirección de Metro Bilbao no quisieron pronunciarse personalmente sobre la convocatoria de los trabajadores y la situación latente. Tan sólo en una nota de prensa manifestaron su apoyo a los empleados del suburbano y recordó que la campaña de concienciación ciudadana fue para evitar «esta sucesión de hechos lamentables».
En su comunicado, Metro Bilbao insiste en que éste es «un transporte de todos y todas» y pidió «responsabilidad» a la hora de utilizarlo, especialmente durante el servicio nocturno, «ya que éste contribuye a aumentar la seguridad en los desplazamientos, sobre todo, entre el público más joven». |
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