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Otro capítulo del 18 de julio
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Milagros Rubio
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Este mes se cumplen setenta años del golpe de estado franquista que trajo consigo una guerra civil y una dictadura de largas y represivas décadas que, lejos de los años vivos y creativos que le precedieron, sumieron al conjunto de pueblos del Estado español en un atraso endémico y en una oscura represión y privación de libertades. Son numerosos los temas que se pueden abordar tras las fatales consecuencias de aquel fatídico 18 de julio. Propongo afrontar uno de los asuntos más incomprensiblemente silenciados por las instituciones, incluyendo las municipales. Hablo de los numerosos funcionarios que fueron depurados y destituidos de sus puestos por el hecho de haber sido sospechosos de ser republicanos. Los hubo a todos los niveles institucionales, pero llama la atención que los ayuntamientos, que hace dos años celebraban a bombo y platillo su veinticinco aniversario democrático, hayan olvidado a sus concejales y trabajadores de la anterior etapa democrática y no hayan hecho nada por reparar la memoria histórica de quienes fueron injustamente denostados. El grupo municipal de Batzarre en el Ayuntamiento de Tudela quiso contribuir con una moción a la reparación moral de los damnificados y a la conciencia y sensibilidad del conjunto de la ciudadanía y de sus representantes municipales, trasladando un poco de reconocimiento y cariño a los familiares y supervivientes y aportando datos documentales. La moción fue aprobada por unanimidad de todos los grupos municipales. Con este artículo, animo a que otros ayuntamientos adopten acuerdos similares. Un repaso a los periódicos locales de la época, pone delante de nuestros ojos el trasfondo de lo sucedido. El 7 de abril de 1931, el periódico tudelano "El Eco del Distrito", de manera similar que los de otras localidades, se hacía eco del siguiente texto: "Ciudadanos: Por dignidad de hombres libres. Por amantes de una honrada administración. Por odio a toda clase de dictadura y caciquismo. Por espíritu de justicia. Por amor a vuestro pueblo. Por navarros. Por nuestros fueros pisoteados y escarnecidos. Cuantos hayáis sentido sonrojo de vivir los siete años malditos de mordaza nacional. Cuantos os consideréis avergonzados por las humillaciones ante el dictador. Cuantos os sintáis rebeldes a vender vuestra conciencia. No comprometáis el voto y dádselo a las izquierdas". Y así sucedió. La mayoría prefirió izquierda y república. Cinco años después sucedía lo mismo tanto en febrero como en abril de 1936 y el periódico decía: "Este nuevo 14 de abril podemos gritar con todas nuestras fuerzas: ¡Viva la República!... El Frente Popular ha obtenido una nueva victoria en Tudela en las elecciones del domingo. El triunfo viene a confirmar el espíritu izquierdista de la mayoría de nuestro pueblo, ratificado en cuantas elecciones se vienen celebrando…". Pero el triunfo no fue respetado y el 18 de julio de ese mismo año, tuvo lugar el golpe de estado franquista. A nivel municipal, las primeras consecuencias fueron las destituciones de sus cargos de los concejales legítimamente elegidos y la destitución de diversos empleados. En el archivo de Tudela, y sin duda en los archivos de muchas otras localidades, pueden rastrearse algunos datos. Uno de ellos, fechado el 18 de febrero de 1937, es la "Relación de empleados del M.I. Ayuntamiento de Tudela destituidos después de iniciado el glorioso movimiento nacional". Al nombre de bastantes de ellos se le añade en la mencionada relación, la filiación política republicana del partido al que se les atribuye pertenencia. Pero la purga aún no había terminado. Ya el 12 de marzo de 1939 una Orden Ministerial regula el procedimiento para la depuración de los funcionarios. El 22 de julio de 1939 se emite una circular que encarece "la mayor rapidez posible en la tramitación de dichas actuaciones, y que la demora en la recepción de informes o documentos solicitados por los Instructores no deberá servir de pretexto para su dilación cuando existan testimonios y pruebas suficientes…". Se emitió una circular del Ministerio de la Gobernación fechada el 19 de octubre del mismo año "encareciendo a los Gobernadores civiles exciten el celo de las Corporaciones locales de sus provincias para que impriman la mayor actividad a los expedientes de depuración de sus funcionarios". Según consta, se abrieron 86 expedientes que corrieron desigual suerte en su tramitación, si bien algunos no pudieron instruirse por haber fallecido el expedientado, desconocemos si por muerte natural o en la guerra o por asesinato, y en otros casos por haber conseguido huir. Algunos nombres son los mismos que en la relación de 1936; otros varían. Todos ellos los hicimos constar en la moción. A todos se les hizo un interrogatorio por escrito en el que constaba nombre, dirección, cargo y años de servicio y se les preguntaba lo siguiente: 1- Partidos políticos u organizaciones profesionales u obreras a que ha pertenecido desde el uno de agosto de 1934 hasta el dieciocho de julio de 1936. 2- Sociedades, círculos o centros de reunión de que haya sido socio o acudido asiduamente. 3- Prensa, periódicos en que ha estado suscrito o leído habitualmente desde la fecha indicada. 4- Si en este tiempo ha tomado parte en propagandas orales o escritas de carácter político o societario. 5- Si en ese plazo ha ejercido cargos directivos o de representación en los partidos u organizaciones del carácter indicado. 6- Si ha sido candidato, apoderado o interventor en las elecciones celebradas después del uno de agosto de 1934 y por qué organización política. 7- Pruebas que puede aportar para demostrar su adhesión y servicios prestados al Movimiento Nacional . Del estudio de los documentos cabe deducir la desesperación por la que pasaron todos ellos que, en sus declaraciones, intentan demostrar con denuedo cualquier documento y argumento que pueda hacerles pasar por adictos al régimen e incluso los hay que profieren vivas a España, Franco o la falange en intentos desesperados de huir de cualquier indicio de "culpabilidad". Casi todos argumentan haber contribuido al "glorioso movimiento nacional" con "dinero, plato único y concilio social". Algunos argumentan haber luchado en las filas nacionales o se definen como "cristiano y españolísimo" o dicen haber logrado medallas en el frente, o aportan documentos de buena conducta firmados por sacerdotes o militares. A la mayoría, les sirvió de poco y fueron apartados de sus puestos. Los que sobrevivieron se vieron humillados y sin ingresos económicos para ellos ni para sus familias y sin pensión de jubilación. Los hay que claman en sus escritos misericordia para su mujer y niños de corta edad. Otros hablan de ser el único hijo-sostén de la familia. Dolor es la palabra clave para definir cuanto trasciende de este doloroso expediente de conjunto denominado "expurgo". Los expedientes y sus resoluciones siguen coleando. Unos pocos son atendidos en principio y se les admite su recurso y se toma el acuerdo de reponerles en su cargo. Pero en varios casos, finalmente, en el año cuarenta, cuarenta y uno e incluso más tarde, se decide de nuevo su destitución. Es decir, su despido. Las acusaciones pueden resumirse en: "elemento simpatizante del funesto Frente Popular". Lo relatado es tan sólo un resumen de lo sucedido pero sirve como exponente del sufrimiento, tras el golpe franquista, de aquellos trabajadores republicanos, o sospechosos de serlo. ¿Cuántos jóvenes han podido estudiar estos datos históricos? ¿Cuántas familias se han visto privadas durante décadas de reconocimiento, pensión de jubilación, ciudades u orfandad? Hora es de que los ayuntamientos honren la memoria de cuantos concejales y empleados fueron destituidos de sus cargos y puestos de trabajo por ser acusados de simpatizar con opciones republicanas. Y de que pongan a disposición de sus familiares documentos y asesoramiento jurídico asesorando si ha lugar a algún tipo de reclamación al Estado de acuerdo con la diversa normativa que se ha ido aprobando o que pueda aprobarse en el futuro. Una oportunidad más para aprender de la historia y hacerle justicia. Y para concluir en la imperiosa necesidad de respetar todos los proyectos e ideas políticas democráticas, optando por el diálogo ante los conflictos, de manera que no tengan lugar "nunca más y para nadie aquellos horrores".
Milagros Rubio es concejala de Batzarre en el Ayuntamiento de Tudela |
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