La milicia libanesa de Hizbulá volvió a atacar ayer la ciudad de Haifa, además de otras localidades del norte de Israel, que intensificó sus bombardeos sobre el Líbano en el sexto día de ofensiva, mientras se multiplican las gestiones diplomáticas para detener la violencia.
Tras los cohetes que el domingo causaron ocho muertos en Haifa, Hizbulá lanzó un segundo ataque con misiles contra la ciudad, aunque al parecer sin provocar víctimas, mientras la población se mantiene en los refugios.
Los cohetes de Hizbulá también llegaron a otras localidades como San Juan de Acre (Ako), Kiriat Shmoná y Safed, causando una decena de heridos, después de que la Fuerza Aérea y la Artillería israelíes iniciaran anoche un bombardeo masivo a posiciones de Hizbulá en la frontera sin precedentes en los últimos años.
Al menos 17 personas murieron y 50 resultaron heridas en los ataques lanzados la pasada madrugada por el Ejército israelí contra medio centenar de objetivos, entre ellos el puerto de Beirut y, de nuevo, el aeropuerto de la capital.
Entre los fallecidos hay nueve soldados libaneses alcanzados por un proyectil en el pequeño puerto de pescadores norteño de Abdeh, a unos seis kilómetros de la frontera con Siria, cuando se encontraban en un destacamento, según fuentes de los servicios de inteligencia.En medio de las acusaciones israelíes tanto contra Siria como Irán de apoyar al movimiento chií Hizbulá, estos países cerraron hoy filas.
Apoyo de Irán
Irán ha garantizado a Siria su «apoyo total ante cualquier amenaza o agresión», según una carta del presidente Mahmud Ahmadineyad entregada al presidente sirio, Bachar al Asad por el ministro iraní de Exteriores, Manuchehr Mottaki.
Ambas partes han conversado sobre «la actual agresión israelí contra el Líbano y las acciones de destrucción salvaje de las tropas israelíes, que tienen como blanco civiles e infraestructuras» en el país, dijo el portavoz presidencial sirio. |