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Joane Somarriba posa, ayer en Urkiola, en el "stand" que habilitó Cardgirus; tras ella, Ramontxu González Arrieta y trabajadores de la firma vasca. Alkorta |
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Los Pirineos en casa
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Joane Somarriba es la imagen de Cardgirus, una bicicleta estática que simula cualquier puerto, etapa o recorrido
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Unai Larrea Urkiola
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El software, la clave Basta con introducir los datos del puerto, un programa informático los interpreta y los traslada a los pedales; Armstrong tiene dos de estas bicis en su casa
Mil y una opciones Se pueden conectar varias bicis y echar una carrera, o retar a un usuario alemán a través de Internet; en breve, habrá un modelo que reproducirá la ruta elegida en 3D
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Ella no puede por ahora, porque dentro de un mes exacto, 14 de setiembre, sale de cuentas, y un poco antes o un poco después dará a luz a su primer hijo, Markel. Pero una de las primeras cosas que hará Joane Somarriba en cuanto desaparezca esa barriguita que hoy luce en Urkiola será subirse a su bicicleta Cardgirus para escalar el Tourmalet, la cima en la que vistió por primera vez, en 2000, el maillot amarillo del Tour de Francia. Subirá la legendaria montaña pirenaica sin perder de vista a Markel, pues Somarriba no tendrá que trasladarse a Luz-St. Sauver ni a Campan, ni le importará que llueve o haga sol, ni se preocupará por el tráfico. Subirá el Tourmalet en su propia casa de Gatika. Es el milagro que obra Cardgirus, la bicicleta estática que reconstruye el Tourmalet, el Alpe d’Huez o la subida a Urkiola en la sala de estar, en la habitación de los invitados, en el garaje o en el gimnasio. Ayer, en la cima del puerto vizcaino, Joane y su marido, Ramontxu González Arrieta, explicaron a decenas y decenas de curiosos aficionados el funcionamiento de esta máquina que obra milagros geográficos merced a la informática y a su tecnología de vanguardia.
El software, la clave
Fue Antonio Guerra, un ingeniero alavés, quien creó Cardgirus, la bicicleta y el software que la gobierna. Era el suyo un proyecto interesante, pero adolecía de visión comercial. Hace dos años, Javier Fernández, propietario de la constructora Fonorte y cicloturista practicante, adquirió Cardgirus, la incluyó en el Grupo Afer y la potenció económicamente. Invirtió un importante capital con el fin de consolidar su expansión estatal y para proceder, a corto plazo, a la conquista del mercado europeo, primero, y del americano, después. Cardgirus, con sede en el Parque Tecnológico de Miñano, emplea a 40 personas y tiene en Somarriba y González Arrieta a sus embajadores.
«¿Qué es Cardgirus? Es una bicicleta estática que dispone de un software muy avanzado. Ese software es el que le aporta un valor añadido a la hora de programar y dirigir el entrenamiento de cualquier deportista, desde uno del más alto nivel hasta el cicloturista que se toma la bicicleta con la mayor tranquilidad», explica Jon Elizalde, responsable de la Zona Norte de Cardgirus. «Lance Armstrong tiene dos bicicletas Cardgirus en su casa. Euskaltel-Euskadi, en Derio, tiene tres. Pero muchos particulares las tienen en casa», añade Elizalde. A través de un electroimán, las bicicletas Cardgirus reproducen con una fiabilidad sorprendente el pedaleo de la bicicleta de carretera. Realizar pruebas de esfuerzo, o un entrenamiento cardiovascular, o pruebas de potencia, o una medición de watios, o simular cuestas, pendientes, desniveles, bajadas...; todo eso, y más, es posible. Cada bicicleta tiene tres platos y diez coronas, virtuales, claro, pero tremendamente reales.
De 1.200 a 4.000 euros
La clave está en el software, en el programa informático que mueve cada Cardgirus, el que permite al usuario entrenar a la carta. Basta con introducir los datos del recorrido que uno pretende completar, ya sea el de la etapa reina del Tour de Francia, el de la Subida a Urkiola o un paseo por la costa guipuzcoana. «A la bicicleta le decimos qué queremos hacer, y ella lo simula. Si, por ejemplo, tenemos los datos de la subida al Galibier, no tenemos más que introducirlos en el programa, y éste se encarga de que, en cuanto nos montemos en la bicicleta, nos sometamos a un esfuerzo idéntico al que haríamos si realmente subiésemos al Galibier. Y al Galibier podríamos sumarle el Telegraphe, o la Croix de Fer, o el Alpe d´Huez... Si tenemos la información, podemos reproducir fielmente la etapa reina del Tour, y correrla, claro», dice Elizalde. Basta con conocer las distancias, la altitud, los desniveles, e introducirlos. Por defecto, las bicicletas Cardgirus incluyen la subida al Tourmalet. En todo instante, a cada pedalada, el usuario visualiza en una pantalla toda una batería de informaciones: las velocidades instantánea, máxima y media; la frecuencia cardíaca, la potencia desarrollada a cada instante y por kilogramo, el tiempo transcurrido y el que nos separa de la meta, la distancia cubierta y la que resta por recorrer, el consumo de calorías, el desnivel de la carretera, la cadencia de pedaleo... El Medical Pro es la gama alta de Cardgirus, el más avanzado de sus cuatro modelos, con pantalla táctil incorporada. Cuesta 4.000 euros, un precio que incluye una garantía total de dos años y asistencia técnica a domicilio. Y es que la vinculación de Cardgirus con el cliente no acaba con la compra-venta de la bicicleta, sino que la empresa vasca mantiene al usuario puntualmente informado de las novedades, ya sean de software o de componentes: sillines, pedales, manillares, pantallas... La Cardgirus Sport, la bici más económica, cuesta 1.200 euros y el cliente necesita conectarla a un ordenador portátil para poder visionar la información en tiempo real.
Una de las ofertas estrella de las Cardgirus es la posibilidad de pedalear en red, ya sea "in situ" (por ejemplo, en el gimnasio del Club Deportivo hay diez bicicletas conectadas) o bien "on line", a través de internet. Esta segunda opción permite, por ejemplo, echar una carrera con un cliente italiano de Cardgirus, ya sea subiendo Elgeta o el Mortirolo. Todo es posible.
Y muy pronto, en 3D
Cardgirus desarrolla en la actualidad la que, sin duda alguna, será la joya de la corona, su producto estrella. La bicicleta será muy similar a las actuales. La principal novedad radicará en la pantalla, pues en ella se simulará en tres dimensiones la carretera, ruta o montaña elegida. Un ejemplo: uno no sólo podrá subir los 13 kilómetros del Alpe d’Huez y sentir en las piernas la dureza de sus rampas, sino que además verá en la pantalla su ascensión, sus 21 curvas de herradura, su asfalto salpicado de pintura blanca o el incomparable entorno que rodea la subida a la estación alpina. |
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