 |
|
|
 |
El Ibex 35 en los últimos meses |
|
|
|
Impulsos A golpe de opa en el parqué
|
 |
|
Fineco
|
 |
Sinopsis
Sectores como el bancario han sido abandonados por los inversores que han preferido adentrarse en el mundo de los rumores. Las órdenes de compra por especuladores se han precipitado a ritmo espeluznante inflando las cotizaciones
|
|
Si alguien consideraba aburrida la Bolsa, a estas alturas parece que se habrá quedado sin argumentos y muestra de ello ha sido lo vivido en las últimas sesiones. Digno del mejor de los culebrones, los rumores y movimientos corporativos de la semana se han llegado a oídos de hasta los más alejados del mundo económico y ha sido uno de los temas en boca de los ciudadanos que no lo han pasado por alto en las conversaciones. Quizá previendo la acogida, ninguna compañía ha querido perder protagonismo en la fiebre de las adquisiciones. La senda alcista propagada por las principales empresas empujó al índice a máximos históricos desde el año 2000, cerrando en los 12934 puntos y revalorizándose en la semana un 4,4%.
Las noticias macro-económicas de la semana han sido obviadas tras los emocionantes acontecimientos empresariales. Una vez más el sector eléctrico ha dado el salto a las portadas tanto por las operaciones realizadas como por los rumores que acechan a las utilities. Sin embargo, antes de analizar lo sucedido quizá deberíamos echar la vista un poco hacia atrás: en un periodo en el que el sector eléctrico se encontraba pendiente de una reestructuración, cuando se anunció la opa lanzada por Gas Natural sobre la anhelada Endesa. La ley sobre la competencia establecía ciertas dudas sobre la legitimidad de la adquisición pero fue la llegada de la compañía alemana E.ON, la que terminó de enturbiar el ambiente e inyectó nerviosismo en el mercado. Mientras tanto la cotización de la opada continuaba al alza.
Tras arduas deliberaciones sobre las condiciones expuestas a la compañía alemana que parecía llevarse el gato al agua, la Comisión Europea obligó al Gobierno español con la Comisión Nacional de la Energía como instrumento, a relajar las condiciones impuestas para la adquisición del 100% de la eléctrica. Sin embargo, la historia interminable podría llegar a su fin, ha aparecido el "caballero blanco". La adquisición por parte de Acciona del 10% de Endesa ha desatado la incertidumbre en los parqués sobre el futuro de la primera compañía eléctrica española. Cierto es que el sector de construcción ha diversificado su negocio en los últimos años hacia el sector eléctrico, pero intereses políticos, y sobre todo los altos precios pagados, hacen dudar a los analistas del movimiento realizado.
No ha sido único, el ejemplo de la diversificación comentada ya que esta semana hemos visto como la constructora ACS se hacía con el 3% de Iberdrola. El hecho de que esta última posea un 10% en Unión Fenosa no ha hecho más que alimentar los rumores sobre posibles fusiones, que se han extendido también al sector energético por medio de Repsol. Y es que parece que la locura compradora se ha adueñado de las compañía, que incluso ha "olvidado" la ley que prohíbe a una misma empresa poseer más del 3% de los derechos de voto de dos empresas del mismo sector (y que la compañía ACS incumple con Unión Fenosa e Iberdrola). La posibilidad sobre alianzas es inmensa por lo que todas las acciones que pudiesen verse envueltas en alguna operación han visto como se disparaban en Bolsa. Sectores como el bancario han sido abandonados por los inversores que han preferido adentrarse en el mundo de los rumores Las órdenes de compra por especuladores se han precipitado a ritmo espeluznante inflando las cotizaciones a la espera de nuevos compradores.
Por si fuera poca la fiesta montada en los parqués, movimientos contradictorios se han sucedido. Mientras algunos constructores deciden dirigir su negocio hacia nuevos sectores, otros prefieren entrar en el sector de la construcción. La OPA lanzada sobre la inmobiliaria Fadesa hizo que la fiesta en el parqué no decayese. También ha contribuido a ello la lucha por el control sobre Metrovacesa que hizo fluctuar la cotización desde 120 a 90.
Como hemos podido comprobar en las últimas sesiones la Bolsa puede ser arriesgada cuando no se fundamenta en valoraciones objetivas y se infla de especulación. En caso de que alguna de las fusiones llegue a buen puerto los inversores adquirirán acciones de la nueva compañía que se ajustará a la valoración fundamental y que como consecuencia caerá con fuerza. Quizá no sea una batalla para los pequeños inversores dado el riesgo implícito en la fluctuación de las acciones que se alimentan de la esperanza de un nuevo opante que supere el precio al que está cotizando. |
|