CHINA ejecutó ayer en la provincia nororiental de Jilin al antiguo miembro del Congreso Nacional del Pueblo y ex presidente de la Corporación de Industria y Comercio de Jigang, Sang Yuechan, tras ser declarado culpable de delitos de corrupción y crimen organizado, informó la agencia estatal Xinhua.
Yuechan fue acusado de soborno, desfalco, violación, posesión ilegal de armas y prostitución y crimen organizado, así como de apropiación indebida de 120 millones de yuanes (15 millones de dólares), según la información facilitada por la agencia.
También «conspiró para ocultar sus crímenes mediante la destrucción de documentos y cuentas financieras».
La ejecución tuvo lugar después de que la Corte Suprema del Pueblo de China reafirmara la sentencia de muerte aprobada por la Corte Suprema del Pueblo de la provincia de Jilin, que rechazó la apelación de Sang.
Las cortes chinas juzgaron el año pasado a casi 2.000 funcionarios después de que salieran a la luz 24.000 casos de desfalco y soborno, entre otros. Este mes docenas de altos funcionarios fueron detenidos en la capital económica Shanghai.
El número de ejecuciones en China supera cada año las que realiza el resto del mundo en conjunto y se cree que ronda las ocho mil.
No sólo delitos como asesinato, violación o robo son causa de sentencia de muerte por parte de los tribunales chinos, sino también delitos económicos y crímenes no violentos. |