EL SENADO estadounidense ha aprobado la construcción del muro a lo largo de 1.100 kilómetros de la frontera con México a fin de evitar la inmigración ilegal.
La ‘‘Secure Fence Act" (Ley de la Valla de Seguridad), aprobada ya en la Cámara de Representantes, recibió luz verde en la noche del viernes gracias a un mayoritario apoyo en el Senado, con 80 votos a favor y 19 en contra en una sala de 100 miembros.
La ley será ratificada por el presidente, George W. Bush, que perseguía una legislación más exhaustiva en materia de inmigración, haciendo la frontera más impermeable y creando un programa de trabajo temporal. El proyecto de ley destina sólo 1.200 millones de dólares a un asunto que se espera que cueste unos 6.000 millones.
Hasta finales de 2008, alrededor de la tercera parte de la frontera entre México y Estados Unidos estará separada por una valla especial de gran altura. El Congreso aprobó también una partida adicional de 380 millones de dólares para la incorporación de 1.500 policías de frontera.
La medida fue criticada por el director de política de inmigración de la Conferencia Episcopal católica estadounidense, Kevin Appleby, que la consideró «una señal de debilidad y miedo» en vez de «fortaleza y compromiso». La valla es «una verguenza» para Estados Unidos, declaró Appleby al diario ‘‘Washington Post’’.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, acusó a Bush de satisfacer sólo «a las alas derechistas más radicales del Partido Republicano que se oponen a la inmigración», en vez de elaborar una sensata reforma del sistema de inmigración estadounidense.
La cifra de inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos, que se calcula en 12 millones de personas, es uno de los temas centrales de la campaña electoral para las elecciones al Congreso del 7 de noviembre.
La medida da al Partido Republicano de Bush un triunfo que presentar a su base conservadora y que motive a sus seguidores, quienes lo acusan de no hacer lo suficiente contra la inmigración ilegal. Muchos estadounidenses responsabilizan a esos inmigrantes de constituir una amenaza para los puestos de trabajo. |