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La carrera de los cascabeles congregó ayer a 500 personas . Javi García |
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La Carrera de los Cascabeles pidió igualdad para los invidentes con la participación de 500 personas
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En esta quinta edición los participantes recorrieron cerca de un kilómetro que separa la plaza Pío Baroja de la pasarela Zubi Zuri
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Elixane Castresana Bilbao
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Alrededor de 500 personas se dieron cita a mediodía de ayer en las inmediaciones de la plaza Pío Baroja para tomar parte en la Carrera de los Cascabeles, según datos de la ONCE, organizadora del evento. «Estamos muy contentos porque esta quinta edición es la más numerosa, incrementando en dos centenares los participantes del año pasado», manifestó su delegado territorial en Euskadi, Cristino Burgoa. Expresó también su voluntad de que «actos de este tipo nos ayuden a avanzar en la construcción de una sociedad inclusiva con igualdad de oportunidades en todos los aspectos».
Para recorrer la distancia -ida y vuelta- que separa Pío Baroja del Zubi Zuri sólo era necesario enfundarse una camiseta a modo de dorsal además de recoger el cascabel, el antifaz y la cuerda con la que atarse al guía. Afortunadamente, la lluvia concedió una tregua e incluso se vislumbró algún rayo de sol a la hora prevista para la salida.
Los primeros en alcanzar la meta fueron Rober Benítez y Joserra Arranz, sin problemas en la visión y ganadores de la prueba por tercer año, que invirtieron casi cuatro minutos. «Si no fuera por el guía me hubiera caído a la Ría nada más salir», declaraba el segundo entre carcajadas. Al menos se muestran convencidos de que la iniciativa «contribuirá a que todos nos pongamos en el lugar de las personas invidentes». A escasos metros Ricardo Aguilar concluía la carrera amarrado a su nieta Sheila, de nueve años. Ella declaraba haber sentido «miedo a chocarse con algo por el camino» en su primera participación nada más quitarse el antifaz.
Tras reponer fuerzas con unas bebidas, llegaba una pequeña ceremonia de entrega de placas conmemorativas a aquellos que realizan una labor destacada en favor de la total integración de las personas invidentes. El cascabel de oro recayó en el Ayuntamiento de Bilbao, representado por la concejala de Circulación y Transportes, quien también recorrió el kilómetro aproximado del circuito.
De esta forma se reconoció su esfuerzo por mejorar la accesibilidad instalando 500 semáforos acústicos y puntos sonoros en marquesinas y autobuses. Ibone Bengoetxea agradeció el galardón «a la ONCE que ha sido un acicate para que el ayuntamiento busque la mejora continua, y al equipo humano que ha llevado las medidas a la práctica». Un sorteo de regalos entre los participantes puso fin al acto. |
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