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Nécoras, langostinos y percebes fueron los reyes ayer en Zierbena. Balledor |
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"Morados" a marisco, a precio de fin de mes
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Pelar y chupar la cabeza de langostinos y otros manjares fue el acto más repetido al unísono en la jornada central de la sexta Itsaski Azoka de Zierbena. Miles de visitantes atestaron la feria para degustar el exquisito marisco.
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Olalla Alonso Zierbena
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Zierbena vivió ayer la algarabía propia de quienes se saben beneficiarios de una auténtica ganga. Los zierbanatos y los miles de visitantes no quisieron desaprovechar la ocasión de degustar un marisco de calidad a precios más que populares en la sexta edición de la Itsaski Azoka. A saber: percebes a 4,5 euros, caracolillos a 3 euros, buey a 5 euros y así una larga lista de los más sabrosos frutos del mar. Las nécoras, a 1,5 euros, se perfilan como favoritas, según atestiguan las voluntarias que se las veían y deseaban para aligerar la creciente cola de tickets para la degustación.
Y es que el público fue muy madrugador. Las mesas de la carpa de degustación no tuvieron que esperar ni al mediodía para acoger a los primeros comensales, que no se conformaban con un pequeño refrigerio. Era el caso de Goiuri, Edorta, Zigor, Borja, Gorka y Arrate, cuya cesta para los desperdicios del marisco era el testigo mudo de un buen atracón. Goiuri había conseguido juntarlos a todos, procedentes de Sopelana, Muskiz, Basauri y Arrigorriaga alrededor de la mesa con ocasión de su cumpleaños. Eso sí, el banquete se pagaba a escote, «que bastante tengo con acogerlos a todos en mi casa el fin de semana», bromeaba la cumpleañera.
Desde Getxo acudieron María José, Enrique, y los pequeños Paula y David, de once y ocho años, que no perdían ocasión de probar el marisco pese a su temprana edad. En mismas condiciones y del mismo lugar, Damián, Tere y Enara, de cinco añitos, mojaban pan en la ración de pulpo. Asiduos visitantes de Zierbena, no podían dejar pasar la ocasión, aunque Enara no pudiera atracarse de «bichos» -las almejas- que tanto le gustan.
Ayer nadie se privaba de nada, ni siquiera la mascota de la feria, una gigante gamba que saludaba a los más pequeños a la entrada del recinto podía resistirse a ingerir a un congénere. Así sorprendimos al actor Urtza Zuazo, pelando el cuerpo del delito. Los visitantes venían incluso por mar y ataviados de peculiar manera. La cuadrilla de Mikel Gerendiain y Valentín Tobalina, de Sukarrieta, como buena gente de mar que son, no dudaron en vestir con picardías -«son las sirenitas de la feria»- a sus amigos casaderos y traerles en una complicada travesía por la mar para su despedida.
Con este panorama, el alcalde de la localidad, Marce Elorza, no podía más que expresar su alegría: «Hemos conseguido fidelizar a la gente», se congratulaba. |
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