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La COPE y la financiación de la Iglesia
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Koldo San Sebastián
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La Conferencia Episcopal Española ha puesto en manos de la extrema-derecha una cadena de emisoras, convirtiéndola, por un lado, en un elemento de agitación de unas determinadas ideas y, por otro, como portavoz único del Partido Popular. Y no sólo eso: las emisoras de los obispos se dedican a atacar con saña a todos aquellos que no son del PP e, incluso, aquellos del PP que no siguen las directrices que marca Federico Jiménez Losantos y, en menor (pero importante) medida, Pedro José Ramírez, el director de "El Mundo" (diario al que, en esa cadena, llaman "nuestro periódico"). Ocupan espacios relevantes en la programación una exaltada como Cristina López (cuyo segundo apellido suena a una conocida marca de agua tónica) o César Vidal, como gran sacerdote de un revisionismo histórico inspirado por el neofranquismo agazapado en la FAES de Aznar.
En la cadena de emisoras de la Conferencia Episcopal Española no solamente están vetados todos los católicos que no son del PP (que, según una encuesta reciente, son más que los del PP), sino que esos católicos que no son del PP son insultados por una cadena de emisoras controlada por sus propios pastores. Un simple silogismo nos podría hacer concluir que los obispos insultan diariamente a los católicos que no pertenecen al partido fundado por Fraga y otros cinco ex ministros de Franco a través de la COPE.
Y es que la COPE no es un medio independiente en el sentido económico del término. El consejo de administración no está controlado por capitalistas al uso, sino por pastores de la Iglesia católica a los que el mandato evangélico exige ya no dar "al César lo que es del César" sino el ejercicio permanente de virtudes como la caridad, el amor, etc.
En 2006, en un país considerado abrumadoramente católico, sólo uno de cada tres contribuyentes marca la casilla destinada a la Iglesia católica en su declaración de la renta. Tras el último acuerdo Iglesia-Estado, las finanzas de la Iglesia van a depender, exclusivamente, de aquellos que marque con una cruz su impreso.
Los obispos no las deben tener todas consigo. El vicario general de una diócesis del Norte ha llegado a pedir "lealtad" al Gobierno de Zapatero al contabilizar las aportaciones, mientras que, en lugares donde la gente vota a opciones diferentes al PP, los párrocos se están empleando a fondo.
Uno de éstos declaraba a un diario de Vocento: "Espero que los que se confiesan cristianos sepan colaborar". Ninguno de estos pastores habla de la COPE y, aunque es cierto, que, ante las agresiones (en este caso de la Conferencia Episcopal a través de su cadena de radio) debemos poner la otra mejilla, no se especifica durante cuánto tiempo. Y esto afecta a católicos, a empresas, a medios de comunicación. Uno sigue sin entender la campaña sostenida por los obispos contra el diario "ABC" que, al contrario que "El Mundo", cuenta con un suplemento religioso (católico).
Somos muchos católicos que estamos hartos. No entendemos que, desde un medio católico, se convoquen concentraciones, manifestaciones, boicots... En fin, todo lo que ayuda a propiciar en enfrentamiento civil. La cruz la marcaremos en otro lado mientras que sigan esos señores en la COPE. La misma libertad de los señores obispos para mantenerlos ahí, asiste a otros cristianos para protestar de la forma más efectiva posible. |
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