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Residencias para enfermos mentales
Afortunadamente la sociedad construye residencias para nuestros mayores a un ritmo de crecimiento que pudiera considerarse adecuado si evitamos mirar a Europa. Los ciudadanos europeos disponen de un mayor número de camas. España 3 por cada 100 ancianos y en Europa sube a 7/100. Éstos, con un poder adquisitivo que les permite costear la estancia en dichas residencias con sus pensiones y, además, casi siempre disponen de bienes patrimoniales que pueden complementar a las facturas mensuales del huésped. Estos proyectos de construir residencias casi no significan un esfuerzo excesivo para nuestras administraciones y si un deber. Sólo hay que poner en funcionamiento la máquina del cemento y el ladrillo. Sin embargo, otros colectivos de personas con enfermedades que les producen grados de discapacidades importantes se están quedando desprotegidos por el sistema y son susceptibles de "vulneración de derechos humanos": son personas estigmatizadas, que incluso, los medios de comunicación no saben tratar debidamente: los enfermos mentales. Se estima que en el País Vasco 11.000 personas sufres esquizofrenia o algún tipo de psicosis y que no disponen de ningún ingreso económico procedente de las administraciones públicas o de un trabajo remunerado. Este colectivo de enfermos, debido a la constricción social que sufren, es muy susceptible de lesiones autolíticas y de suicidio consumado. Hagamos un poco más de masa y ladrillo y no guetos, esto es, residencias con psiquiátrico para las enfermedades seniles y residencias especializadas con unidades de psiquiatría para enfermos mentales de larga duración y crónicos. En resumen, más residencias para el alto número de enfermos mentales que esperan su turno para ocupar una cama vacante, de otro enfermo que se ha completado, quizás adecuadamente, su tratamiento. Y no sólo el tratamiento farmacológico, sino asistencial, humano y constitucional.
Antonio Valcárcel. Presidente de Tubal, Asociación para la Ayuda y Autoapoyo a los Enfermos Mentales Depresivos de Euskadi
Exhibicionistas
El PSOE va de progre por la vida. Ellos son los no nacionalistas y no violentos por excelencia, los partidarios del diálogo y de la alianza de civilizaciones. Muy bonito, pero es una trola. Lo que en la práctica les chifla es sacar a pasear los tanques y los soldaditos. Se les cae la baba cuando ven al glorioso ejército desembarcar en una playa libanesa ante la mirada de los bañistas o cuando les ven haciendo maniobras por Muxika o Getxo ante la mirada cabreada de los intolerantes y ultramontanos vascos. Eso les pone. Se les llama exhibicionistas a quienes gustan de mostrar en público sus genitales y eso es una enfermedad. Háganselo mirar.
Víctor Zaldumbide. Bilbao
Alerta en la Real
¿Qué está ocurriendo en nuestra Real, con un comienzo en la Liga tan garrafal? Al perder ante un equipo recién ascendido, y en su propia casa, los aficionados no podemos por menos que preguntarnos qué es lo que pasa. Dicen que el equipo no sabe a lo que juega, dado que lo está haciendo tan mal, que todos no encontramos más que pegas. Al parecer el balón es un problema, pues al no tener su posesión, tratar de ganar un partido es un dilema, de muy difícil solución. Perder ante un Sevilla y un Madrid, a pocos sorprendería dado su categoría al fin, pero que un Recreativo de Huelva nos ganara en casa, no es para que nos preguntemos, insisto, ¿pero qué es lo que aquí pasa? El equipo haciendo honor a su nombre, con la Real se recreó, y aun cuando a ésta le faltara alguno de sus hombres, a los que jugaron no se les vio. Ante los dos goles que encajó la Real, reconocer que tuvo capacidad de reacción, pues fueron casi al final, y un empate hubiera mejorado su situación. Destacar al cancerbero en su puerta, pues Riesgo evitó un desastre mayor, al estar permanentemente alerta, de los nuestros fue sin duda el mejor. Hay que intentarlo todo, dando entrada a los suplentes para que los titulares reaccionen de una manera inminente. Queda mucha Liga por delante, no hay por qué desmayar, y si estamos en alerta permanente, los triunfos han de llegar.
Antxón Villaverde. Donostia
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