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Conceptos y desacuerdos
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Andoni Iturbe
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¿Cuál ha sido la mejor película del Festival? Probablemente "Babel", de Alejandro González Iñarritu. No consiguió la Palma de Oro, pero el portentoso director mexicano, como ustedes sabrán, ya presentó su filme en Cannes, como Cuarón, etc. Es decir, el Zinemaldia no atrae a su Sección Oficial a los artistas de primera línea que pasan por el Festival de rebote, engatusados por los festivales de Berlín, Venecia o Cannes. ¿Cuántas películas de la Sección Oficial utilizarán la plataforma donostiarra para relanzar sus filmes? Excluyendo la fabulosa labor de potenciar y ayudar a cinematografías sin industria del celuloide en "Cine en Construcción", el Zinemaldia quizás no sea como dice Carlos Sorín un lanzamiento sino una plataforma de inicio. Uno de los directores premiados Tom DiCillo viaja ahora a Sundance. ¿Será Sundance o Donostia quien servirá de lanzadera de "Delirious"? Las películas bien, gracias. Mejor que el año pasado. De un nivel más que aceptable, competente, bueno. Trabajos como "Forever", "Hana", "Copying Beethoven" o "Sleeping dogs lie" han elevado el listón de este certamen (no olvidemos) de cine, pero el cine, como todos los fenómenos culturales de masas, se reduce a su mínima expresión. Y en los festivales eso tiene un nombre: la alfombra roja, el trajín de actores y actrices estupendos que pasean por ese trazado de singular atractivo para los medios. Cierto, han estado Matt Dillon y Diane Kruger. Obviemos la existencia de Hasselhoff o Adam Sandler. Por mucho que existan diferentes conceptos de glamour, como sugiere Olaciregui, Paris Hilton no encabezaría ninguna lista de elegancia o distinción. «Glamour to kill». Pero una Nicole Kidman, que sí estará a base de talonario en el festival de Roma, sí sería una llegada bienvenida. Si no se llega a pagar a los artistas por venir al Festival por aquella política que sólo vienen aquellos que presentan sus trabajos, sería interesante hacer un pluscuamperfecto trabajo de relaciones públicas. El Festival necesita a más "julianes schnabeles". Las ciudades, de constante reinversión han encontrado en la cultura del cine una forma de extender su oferta de ocio, y atraer a medios y turistas. Ahí están Toronto o Roma, y ahí sigue con su encanto el festival de cine de Donostia, con más edad que Matt Dillon. Personalmente me quedo con la sencillez y el sentido común de Diane Kruger, y cómo no, con el sentido del humor de DiCillo, fascinado como yo, por aquellos que se sienten atraídos por la sociedad del espectáculo. Él sería un gran cronista para este Festival. |
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