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Mikel Erentxun ha publicado ‘‘El corredor de la suerte’’, un disco donde intercala diferentes estilos musicales. Archivo |
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«No vendo tantos discos como con Duncan Dhu, pero tengo más libertad»
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Mikel Erentxun El cantante donostiarra lanza al mercado musical ‘‘El corredor de la suerte’’, en el que vuelca su pasión por el country y el power pop eléctrico en sendos discos.
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Andrés Portero Bilbao
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«La creatividad va por rachas. Tuve dos meses en los que las canciones salían con facilidad» «La generación de mi época se caracterizó por los excesos, las grandes canciones y sus muchos cadáveres» «Nunca he creído en ninguna bandera. No deja de ser un trapo de colores»
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SATISFECHO, MADURO, melancólico y nostálgico, pero con los pies en el suelo y la mirada oteando el futuro. Ese es el retrato del Mikel Erentxun actual, ya cuarentón pero «todavía Peter Pan», que lanza el lunes ‘‘El corredor de la suerte’’, un doble trabajo en el que retrata su pasión por el country, Neil Young, Dylan y Johnny Cash en un disco, y por el power pop guitarrero en el otro. «Mi personalidad es bicéfala», asegura el donostiarra, que irradia felicidad porque «tengo una libertad absoluta, aunque no venda tantos discos como con Duncan Dhu».
¿Qué tiene de especial este trabajo?
Además de componerlo e interpretarlo, también lo he producido. Es mi primera vez. Tiene más implicación, es más mío. Hacerlo me ha costado un año en su conjunto, no he tenido vacaciones.
¿Le perdiste el miedo? Imagino que las claves para dominar el proceso de producción ya las tendrías .
Era algo que se venía mascando, porque el resto de mi discografía en solitario eran casi coproducciones. Tocaba tras una producción que hice a Los Galván, en 2005, y estaba preparado para el salto.
Entregas ahora 20 canciones. ¿Estás en un periodo de incontinencia creativa?
Sí, hice 35 canciones para el disco, aunque he tenido tres años para hacerlas desde ‘‘Estaciones de paso’’. Esto va por rachas. Ahora, cojo la guitarra y no me sale nada, pero tuve dos meses en que salían canciones con facilidad.
Hay un disco de cantautor, de country, y otro de new wave y rockero. La música que más te gusta en cada momento. ¿Me equivoco?
En absoluto, es la lectura perfecta. Al empezar a escribir las canciones me di cuenta de que había dos corrientes. Y no quise tener que elegir una u otra. Hago un disco doble y ofrezco dos caras de la misma moneda. Soy un músico bicéfalo en estos momentos (risas).
¿Estás ahora más cerca de Cash y Young que de Beatles y Morrisey?
Probablemente. Young ha sido mi último gran descubrimiento. Le había escuchado, pero de un año para aquí me he hecho con la discografía completa y está ahí, con los grandes.
¿Qué buscas comunicar con ese juego de palabras que lleva el disco?
Tiene esa ambigüedad que siempre me ha gustado. Es un lugar y, al mismo tiempo, una persona. El lugar es el corredor de la muerte. Es una forma más poética de referirme a él. Y, para la persona, me basé en el preso vasco, el sobrino de Urtain. Además, la lectura más amable es la que me relaciona con él.
Hablas de luces y sombras de tu generación. ¿Cuáles serían?
Fue una época de excesos, de grandes canciones y también de muchos cadáveres.
Cantas ‘‘no somos cheques al portador’’. Con Duncan Dhu sí lo fuiste.
Tienes razón, fue una máquina de hacer dinero. Pero ahora estoy muy cómodo en el negocio, en un estatus más acorde con mi edad. Mis últimos discos no han vendido lo que Duncan Dhu, pero gozo de una libertad que nunca había tenido.
A pesar de todo, defiendes que todavía las locuras nos hacen avanzar.
Sí, hay muchas locuras en mi carrera. Es el mundo del rock, siempre algo imprevisible.
¿Cómo casa con los 40 años, las responsabilidades y los hijos?
Bueno... soy bastante Peter Pan, pero ya tengo dos hijos, aunque no pensé que llegaría a este momento cuando empecé, todavía me veo con energía suficiente para durar mucho tiempo más.
‘‘No hay banderas que seguir, sólo una vida que vivir’’, cantas.
Sí, esa frase me retrata. Nunca he creído en las banderas, no dejan de ser un trapo con colores. La mejor bandera es uno mismo, creer en tí y vivir de manera honesta. |
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