Hungría vivió ayer una jornada de reflexión, en un ambiente tenso, ante los comicios municipales de hoy, marcados por las revueltas desatadas tras la admisión del primer ministro, Ferenc Gyurcsány, de haber mentido para ganar las legislativas de abril pasado. En estas municipales de una única vuelta los húngaros elegirán, por quinta vez desde la caída del telón de acero, a más de 25.000 representantes en casi 3.200 localidades del país.
Junto a los representantes locales y los respectivos alcaldes, los votantes también decidirán sobre quiénes integrarán los veinte municipios regionales. Después de la filtración de una grabación el pasado día 17, en la que Gyurcsány reconoce que «lo hicimos todo en secreto para que no se publicara nada antes de las elecciones», miles de manifestantes protestaron en la capital. |