Alrededor de 125 millones de brasileños están convocados hoy para elegir al presidente que los gobernará durante los próximos cuatro años, sin embargo, todo hace indicar que no habrá grandes sorpresas. El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, encabeza las preferencias de voto desde el inicio de la campaña electoral con una holgada distancia del resto de los contendientes. Ni el último escándalo de corrupción en torno al Partido de los Trabajadores y sus asesores de campaña ha logrado poner en riesgo su reelección.
Las últimas encuestas sitúan a Lula con un 53% del electorado, le seguiría Geraldo Alckmin, del derechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) con el 35% y Heloísa Helena, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y antiguo miembro del PT, con un 9%. Sin embargo, Lula podría no alcanzar hoy el necesario 50% y tendría entonces que acudir a una segunda vuelta, temor que se ha despertado con el estallido del escándalo que involucra a su ex coordinador de campaña, entre otros.
El pasado 15 de setiembre, dos personas vinculadas al PT fueron detenidas con 800.000 dólares presuntamente destinados a comprar documentos que involucrarían en la ‘‘mafia de los chupasangre’’ a los líderes socialdemócratas Geraldo Alckmin, principal adversario de Lula en las elecciones, y a José Serra, ministro de Salud de 1998 a 2002, y favorito para ganar la gobernación de Sao Paulo. Ocho personas vinculadas al PT (incluidos los detenidos) fueron implicados en el asunto, entre ellos el presidente del partido, Ricardo Berzoini, que fue separado de la coordinación de la campaña electoral, y un asesor directo del mandatario, Freud Godoy, que renunció.
Éste no ha sido el único escándalo que ha salpicado al entorno de Lula, sin embargo, ha logrado salir ileso hasta el momento. En febrero de 2004 estalló el primero cuando un vídeo mostró a un asesor de la presidencia, Waldomiro Diniz, negociando con un empresario de juegos de azar, para financiar campañas electorales del PT y otros partidos en 2002. En junio de 2005 un nuevo caso de corrupción envolvió al Partido de los Trabajadores cuando el diputado Roberto Jefferson, de un partido de derecha aliado de Lula, denunció que el Partido de los Trabajadores había sobornado con fondos públicos a decenas de diputados para asegurarse su apoyo político. Pero la corrupción y el lavado de imagen de su partido no son los únicos retos que enfrenta Lula en su próximo mandato, la inseguridad, sin duda, será su uno de sus principales temas en la agenda. |