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Desde el centro
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Rizando a mejor
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Carlos Humanes
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LA COMISIÓN europea en su tercer informe anual que hacía público ayer se autoenmendaba la plana y pronosticaba un mayor dinamismo de la economía para este año. En concreto apostaba porque el aumento de la actividad superará en cuatro décimas a las previsiones realizadas el pasado mes de mayo, hasta situarse en el 2,5%. Si se cumplen estos pronósticos Europa duplicaría prácticamente su crecimiento respecto a 2005. Esa es una buena noticia sin mayores adjetivos, y se basa en la importante caída que han venido registrando en las última semanas los precios del petróleo. Junto a ello los sabios de Bruselas recitan la vieja letanía que básicamente se refiere a los efectos balsámicos para el crecimiento económico que tiene la flexibilización de los mercados laborales, que según este trabajo ha permitido crear cinco millones de puestos de trabajo en la eurozona durante el último lustro. Este informe también señala que el aumento en las inversiones se ha constituido en un motor nada despreciable de ese previsto crecimiento de la economía. Ahora bien, y para cumplir la norma, cuando hay economistas de por medio, las noticias jamás suelen tener rasgos absolutos, así que a esos pronósticos optimistas incorporan unas severas advertencias sobre los riesgos económicos a los que nos enfrentamos los habitantes del Viejo Continente para 2007, donde apuntan una hipotética desaceleración. Para este conjunto de sabios el creciente endeudamiento de las familias constituye una severa amenaza para la generación de riqueza, y señalan a Irlanda, Luxemburgo y Holanda donde la deuda familiar supera el 70% del PIB como países a vigilar posicionando inmediatamente después a Portugal y España donde lo que deben las familias se aproxima, en la banda inferior al 70% de la riqueza nacional. |
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