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Un chico se prepara un porro, la droga ilegal más consumida entre los 14 y los 18 años. Archivo |
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El 34% de los jóvenes de 14 a 18 años, el doble que hace una década, ha probado los porros
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Además, seis mil menores de 18 años confiesan consumir cocaína a diario
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I. Morales Bilbao
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EL CONSUMO de cocaína por parte de los adolescentes de entre 14 y 18 años en el Estado se ha multiplicado por cuatro, pasando del 1,8% al 7,2%desde 1995 hasta 2003 según los datos de la ‘Encuesta Escolar de 2006’ que ayer adelantó la ministra de Sanidad Elena Salgado. Es en este colectivo donde se ha registrado el mayor aumento de consumo drogas, entre ellas el cannabis y la cocaína, según indicó Salgado, quien afirmó que el consumo se ha incrementado de forma «extraordinaria». Aunque la titular de Sanidad apuntó a que estas cifras «son similares al resto de países Europea».
Según el Observatorio Europeo de la Droga, durante los últimos años se ha producido un aumento de ciudadanos europeos que han solicitado tratamientos para resolver diversos problemas relacionados con el consumo de cocaína. Entre los que destacan los del Estado español y los de los Países Bajos, donde la cocaína es la segunda droga más común, situada por detrás de la heroína y representa más de la tercera parte (26% en el Estado) de las solicitudes de atención médica.
En cuanto al consumo de cannabis, los datos descendieron con respecto a otros períodos analizados: un 18,2% de los jóvenes encuestados afirmó que había consumido esta droga durante los doce meses previos a la encuesta, mientras que en 2004 este porcentaje ascendió al 36,6%. El reflejo de estas cifras supone que son 164.000 los adolescentes de entre 14 a 18 años que consumieron cocaína en los últimos 12 meses previos a la encuesta y 830.000 cannabis. O dicho de otra manera: alrededor de 29.000 jóvenes fuman porros todos los días y casi 6.000 consumen cocaína casi a diario.
Más hombres consumidores
Por sexos, y en concreto entre los 15 y los 34 años, el porcentaje de chicos que consumen cannabis es más del doble que el de las chicas. Según señaló la ministra de Sanidad, Elena Salgado, el consumo de esta droga en el Estado ha aumentado en un 50% desde el año 1995 hasta el 2003. Siendo los fines de semana y las épocas de ocio los períodos en los que aumenta su consumición. Y en la mayoría de las ocasiones combinadas con otras y mezcladas con el alcohol. ¿Qué persiguen los jóvenes con ello? Al parecer, fines recreativos (diversión y esparcimiento) y socializantes (relacionarse con sus iguales). Según los datos aportados por Salgado, se trata de un consumo «intenso pero intermitente», y al concentrarse en determinados días confiere la falsa sensación de carecer de riesgos.
Así, la percepción inexistente de los daños que el consumo de las drogas tiene sobre la salud es para el Ministerio de Sanidad una de las principales razones de este considerable aumento. Debido a esta situación, desde la cartera que dirige Salgado se ha puesto en marcha una nueva campaña dirigida a los jóvenes bajo el lema: ‘Drogas: hay trenes que es mejor no coger’ y que cuenta con un presupuesto de 2,2 millones de euros y que empieza a publicitarse desde hoy hasta el próximo 18 de octubre.
Consecuencias físicas
Los riesgos que entraña el consumo de este tipo de sustancias son perceptibles por el 62,7% de los que consumen cocaína, y baja hasta el 34% de los que fuman porros. Las investigaciones científicas siguen mostrando la realidad de este consumo: un 70% de los cocainómanos sufren cuadros paranoides. Esnifar esta sustancia contribuye al desarrollo de arterioesclerosis prematura y aumenta veinticuatro veces el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y un accidente cerebrovascular. Según los datos ofrecidos por la ministra de Sanidad, en la ‘Encuesta a la Población Escolar 2004’ ya se apuntaba una proporción importante de estudiantes que aseguraba haber sufrido alguna vez consecuencias derivadas del consumo de cannabis y cocaína.
En el caso de la primera sustancia, las consecuencias más frecuentes son pérdida de memoria (24%); dificultades para trabajar o estudiar (15,8); tristeza, ganas de no hacer nada y depresión (14,3); y faltar a clase (10%). En la cocaína, las consecuencias negativas más frecuentes son problemas para dormir (44,1%), pérdida de memoria (14%), tristeza o depresión (12,6%) y problemas económicos (11,8%).
Inicio a los 15 años
La droga ilegal más consumida en la CAV es el cannabis, seguida, muy de lejos, por la cocaína y las anfetaminas. El inicio en el consumo se produce cada vez más temprano entre los jóvenes vascos, cuya edad media se sitúa hoy en los 15 años en el caso de la ‘marihuana’ frente a los 18 de media de quienes hoy ya han cumplido los 35. Así, la población vasca situada en los 45 años ha mantenido algún contacto con esta droga a lo largo de su vida, pero superada esta edad dejan de consumirla, según los datos del informe ‘Euskadi y Drogas 2006’. Con respecto al consumo de cocaína, el 92% de los jóvenes vascos entre 15 y 19 años, admiten que nunca la han probado. Aunque la edad de inicio para los que empiezan a consumirla son los 17 años frente a los 21 de aquellos que en la actualidad tienen entre 30 y 34 años.
Del resto de drogas ilegales son las anfetaminas y sus derivados (entre ellos el ‘speed’) las que también tienen un uso bastante extendido en la CAV. El número de personas que reconocen haberlas probado algunas vez en su vida es del 6,2%. Aunque mantiene una tendencia sostenida de crecimiento desde hace diez años. Según el Departamento vasco de Asuntos Sociales, la medida más efectiva contra los consumos es la prevención ya sea para toda la población o para los colectivos más vulnerables. |
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