LA RECTIFICACIÓN que le solicitaban los grupos de la oposición no llegó. El alcalde de Gasteiz, Alfonso Alonso, ratificó ayer la decisión adoptada por la Junta de Gobierno local para suspender la subvención a un proyecto de cooperación de la asociación Euskadi-Cuba. Una drástica decisión que se adoptó bajo consejo del delegado de Presidencia, Alfredo Iturricha, el pasado mes de julio y que ayer obligó al primer edil de la capital arabarra -a petición del PNV- a dar explicaciones a los grupos municipales en una comisión extraordinaria. Todos los portavoces de la oposición reclamaron al alcalde que diera marcha atrás en dicha resolución y denunciaron el «grave precedente» que se sienta en el Ayuntamiento tras «dejar al libre albedrío del concejal» la concesión de las ayudas sin tener en cuenta las valoraciones realizadas por los servicios técnicos municipales.
Se crea así, señaló el portavoz del PNV, Unai Grajales, una «inseguridad jurídica» en el Ayuntamiento que afecta a la, hasta ahora, calidad del servicio de cooperación del Consistorio. Porque los representantes de PNV, PSE y EA denunciaron que la decisión adoptada por el PP se basa en criterios políticos y no por los proyectos para los que se pide la ayuda económica. «El Ayuntamiento también subvenciona iniciativas en Guinea Ecuatorial o Marruecos», recordó Grajales al cuestionar que Euskadi-Cuba haya visto denegada su ayuda por colaborar con un país que sufre una dictadura.
Del mismo modo, Juan Carlos Alonso (PSE) recordó que el Ayuntamiento ha concedido dinero a Euskadi-Cuba para subvencionar campañas en Gasteiz que, curiosamente, eran de apoyo al régimen de Fidel Castro. «¿Es que ahora vamos a pedir el carné a los cooperantes?», preguntó el edil socialista al recordar que su labor consiste, precisamente, en ayudar a los más pobres y, en este caso en concreto, a los habitantes de zonas deprimidas de La Habana y Guantánamo. «No usen criterios políticos para no conceder estas ayudas», le reclamó el portavoz de EA, Antxon Belarkortu.
Sin embargo, el alcalde defendió la decisión adoptada y recordó que los grupos municipales y a la propia asociación pudieron recurrir la decisión de la Junta de Gobierno local cuando se adoptó. Además, consideró «injustas» ciertas críticas y, aunque reconoció que «quizás nos hayamos equivocado» no dio marcha atrás en su decisión. Lo que ha ocurrido, concluyó, «debe servir como aviso de que no se debe utilizar el Ayuntamiento como una plataforma para el capricho ideológico particular de cada uno» y recordó que también se niegan subvenciones económicas a otras asociaciones. |